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La oscuridad, lo único que se notó en Oviedo durante el histórico eclipse

Parte del monte Naranco se vació antes de vivir el histórico fenómeno ante la densa niebla que inundó el pulmón verde

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Rosalía Agudín

Rosalía Agudín

Muchos se rindieron antes de tiempo porque el mal tiempo ganó la partida. Una hora antes de que el cielo comenzase a oscurecer, decenas de personas abandonaban el monte Naranco ante la espesa niebla que cubría el pulmón verde. La falta de visibilidad provocó una larga fila de visitantes a la espera de un taxi y llevó incluso a adelantar el regreso de los autobuses especiales antes de que llegase el momento culminante del eclipse. Quienes resistieron tanto en este enclave como en el parque del Oeste pudieron comprobar, al menos, cómo durante 110 segundos oscurecía. Fue la noche más corta del año.

La niebla comenzó a cubrir el pico Paisano cuando todavía faltaban dos horas para vivir el primer eclipse total de Sol visible en Asturias en más de un siglo. Desde Barcelona viajaron Silvia Rueda Blanco, Alejandra Belfort, Karen Mateo y Adriana Riccitelli para vivir este hecho histórico y esperaron pacientemente hasta que llegó la oscuridad y el momento terminó compensando parte de la decepción. «Se notó mucho y al poco volvió a ser de día».

Carmen Drahl había prometido a su hijo que vivirían juntos un eclipse. Alexander Fehr, que cumplirá siete años la próxima semana, es un apasionado del espacio, como demostraban la camiseta y la sudadera que eligió para la ocasión. El pequeño ya había tenido la oportunidad de contemplar un eclipse en Estados Unidos, pero no pudo compartir ese momento con su madre. Ella a cambio le hizo una promesa: viajarían hasta la tierra donde Drahl había pasado los veranos de su infancia junto a su abuela para contemplar juntos un eclipse histórico. «Finalmente, fue una desilusión», comentó ella mientras el pequeño había tenido su pequeña recompensa. Pasó las horas de espera rellenando el álbum de cromos del mundial y entre las imágenes encontró la que más deseaba: la de Lamine Yamal.

Entre los visitantes que recorrieron miles de kilómetros también estuvieron Nia Faulkner y Mark Taketa, llegados desde Hawái. Se decantaron por Oviedo porque era uno de los lugares donde la totalidad tendría mayor duración, pero la niebla impidió la hazaña. «No hay nada que ver», lamentaron al comprobar que la niebla no concedía tregua. Como tantos otros, emprendieron el camino de vuelta desde el Naranco antes de que llegase la oscuridad. También acudió hasta el monte Naranco el alcalde en funciones, Mario Arias.

Sentados en mantas, sillas o directamente sobre el suelo, una marea de gente ocupaba todos los rincones del parque del Oeste a la espera de una obra que finalmente solo se presentó entre bastidores. Bo Svensmark, llegado desde Dinamarca, había llevado hasta tres cámaras para fotografiar lo que esperaba que fuese un acontecimiento único, acompañado por su mujer y un matrimonio amigo. Para otros, la desilusión empezaba a resultar demasiado familiar. «Nosotros ya habíamos vivido un eclipse total en 2024, pero tampoco pudimos verlo porque estaba nublado», contaba Ángela, llegada desde Texas. Puede que a la tercera sea la vencida.

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