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Oviedo estrena carbayón de 60 años y doce metros de alto en pleno centro: así fue la espectacular plantación del ejemplar

"Es el roble más bonito de Oviedo", dicen los técnicos sobre el ejemplar traído de un vivero especializado que toma el relevo del histórico laurel de la calle Palacio Valdés en un hoyo de 19 metros cúbicos

VÍDEO: Oviedo estrena carbayón de 60 años, doce metros y 7.000 kilos en pleno centro

Irma Collín / Lucas Blanco

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Lucas Blanco

Lucas Blanco

El nuevo árbol de Palacio Valdés ya está en su sitio: un roble de unos 12 metros de altura y unos 60 años de edad que este viernes tomó el relevo del histórico laurel que fue retirado en mayo. La plantación comenzó a las nueve de la mañana y se prolongó hasta el mediodía, entre la expectación de vecinos y viandantes, después de que el jueves se excavara el hoyo de 19 metros cúbicos en el que el ejemplar hundirá sus raíces. La operación, promovida por el Ayuntamiento y ejecutada con la colaboración de los servicios municipales y la empresa encargada de la plantación, sirve además como banco de pruebas para una nueva manera de entender la jardinería urbana, con menos mantenimiento y riego y una mayor presencia de vegetación naturalizada.

«Es el roble más bonito que hay ahora mismo en Oviedo», aseguró Alfonso Sanjurjo Otero, técnico de Cambio Climático y Biodiversidad, mientras supervisaba una operación que convirtió durante toda la mañana el cruce de calles frente a La Jirafa en un improvisado punto de observación. El ejemplar, un Quercus robur, supera finalmente las previsiones iniciales, que situaban su altura entre ocho y diez metros. Su porte permitirá además que la copa, una vez desplegada, alcance entre tres y cuatro metros y proporcione sombra a una de las zonas peatonales más transitadas del centro.

La elección de un árbol de estas dimensiones no es casual. Al tratarse de una plantación en pleno verano, los responsables han buscado un ejemplar especialmente preparado para afrontar el trasplante. El roble ha sido repicado varias veces durante su vida, una técnica que consiste en cortar periódicamente las raíces gruesas para favorecer la aparición de otras más finas y vivas. De esta manera, el árbol dispone ahora de un sistema radicular capaz de colonizar con mayor facilidad el terreno y reducir el riesgo de que la plantación fracase.

El trabajo comenzó el jueves con la excavación del enorme hoyo y continuó este viernes con la llegada del roble en una góndola y su colocación mediante una grúa. Bajo el ejemplar se ha dispuesto una combinación de grava, arena y tierra, además de distintos productos destinados a favorecer la vida del suelo. El árbol queda asimismo asegurado mediante una estructura de fijación para garantizar su estabilidad frente al viento.

La operación también ha permitido corregir uno de los problemas que afectaron al anterior ejemplar. Bajo la jardinera se localizó una antigua capa de asfalto que reducía considerablemente la profundidad de tierra disponible. El nuevo hoyo busca garantizar un espacio suficiente para el desarrollo de las raíces.

«Echaré de menos el laurel, pero no está mal», comentaba Laurentina González, sorprendida por el despliegue mientras hacía unas compras por la zona. La expectación fue creciendo a medida que la grúa elevaba el árbol y lo colocaba en su nueva ubicación.

Para Sanjurjo, sin embargo, la operación va más allá de sustituir un árbol por otro. La plantación constituye, a su juicio, el comienzo de «un ambicioso plan de renaturalización de la ciudad» y de «una nueva forma de entender la jardinería». La intención es acompañar el roble de vegetación de aspecto más silvestre y reducir progresivamente las necesidades de riego y mantenimiento. «Quiero que sea un reflejo de una nueva forma de ver la jardinería de Oviedo», explicó.

El objetivo final es que el carbayo arraigue y termine convirtiéndose en un nuevo emblema de este céntrico rincón de la ciudad. Un relevo que no pretende borrar el recuerdo del laurel, sino darle continuidad con un árbol llamado a convertirse en un nuevo emblema de Oviedo. "Puede vivir hasta 800 años", calculan los técnicos.

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