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La Virgen de la Asunción de Las Caldas, en Oviedo, cautiva a veteranos y recién llegados

"Aquí estamos los más devotos del pueblo", indican visitantes y vecinos asistentes a los actos religiosos de las fiestas de la localidad

Procesión y misa de Las Caldas

Miki López

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Alba G. Villanueva

Amenazaba con lluvia, pero el cielo dio tregua y la Virgen de la Asunción pudo procesionar junto a sus vecinos por las calles de Las Caldas este sábado. El suelo mojado de la noche anterior y los habituales banderines de Asturias decoraban los alrededores de la Iglesia de San Juan de Priorio, adonde los vecinos fueron entrando hasta no dejar un sitio libre. Pasados nueve minutos de las 12.30, se inició la misa y, una hora después, la Virgen salió a hombros de la iglesia. Allí delante sonó el himno asturiano, repicaron las campanas y comenzó la procesión. Los asistentes la siguieron junto a la banda de gaitas “Ciudad de Oviedo”, que amenizó el camino hasta el prau de la fiesta. Entre ellos se encontraba Paula Fernández, originaria de Madrid, que vive en Priorio desde hace tres años y acudía por primera vez a la procesión. Para su amigo Fernando Segura también era la primera vez, aunque en su caso era, además, su primera visita a la región. “Viene desde Argentina y quería enseñarle las gaitas”, contó ella. “La sidra, buenísima”, añadió él con una sonrisa.

Un poco más adelante, Juan Miras caminaba junto a su mujer. “Vinimos desde Barcelona a pasar unos días al balneario y fue ella la que se enteró de la procesión. Es una pena porque esta maravilla se está perdiendo”, asegura.

Hacia la cabeza de cortejo paseaba Maruja González, veterana del pueblo que afirma venir a las fiestas desde que nació. Unos festejos en los que, según aseveró, lo que más disfruta es la misa y la procesión. “Para como amaneció, orbayando, aún vino algo de gente. Estamos aquí los más devotos”, expuso. Mientras caminaba, recordaba con cariño las fiestas de antaño. “Duraban ocho días y cuando era más joven ya bajaba esta cuesta bailando”, rememoró entre risas.

A su lado se encontraba su hija, Eva Alonso. También viene a las fiestas “desde toda la vida” y nunca se ha perdido la procesión. “Me gusta que saquen un poquitín a la virgen por el pueblo”, aseguró. Ya en el prau, se llevó a cabo la puya al ramu, seguida de juegos infantiles, el partido de solteros contra casados, un bingo y la verbena que cerró la jornada.

Los festejos continúan el domingo

A las 12.30 horas se celebrará una misa por los difuntos, seguida de una sesión vermut amenizada por el dúo “Espacio”. La paellada popular tendrá lugar a las 15.00 horas y a continuación un tardeo amenizado de nuevo por el mismo dúo. Finalmente, a las 17.30 horas, se disputará la carrera de cintas a caballo y la posterior entrega de premios.

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