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Oviedo Filarmonía regresa al Edificio Histórico de la Universidad con dos conciertos gratuitos

Las actuaciones dirigidas por Lucas Macías tendrán lugar los días 26 y 28 de agosto

Edificio Histórico de la Universidad, en el patio concierto de Oviedo Filarmónía

Edificio Histórico de la Universidad, en el patio concierto de Oviedo Filarmónía / Mario Canteli / LNE

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Nicolás Silva García

Oviedo Filarmonía regresa al claustro del Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo, con sus ya tradicionales conciertos de verano, dentro de la programación estival que organiza la Fundación Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Oviedo. El miércoles 26 de agosto y el viernes 28, ambos días a las 19.00 horas, la sinfónica ovetense ofrecerá, en el recinto académico y a la batuta de su director titular, el maestro Lucas Macías, dos programas que cuentan con solistas de la orquesta.

En el primero de ellos, el Principal de Trombón de Oviedo Filarmonía, José Andrés Mir, interpretará el Concertino para trombón y orquesta en mi bemol mayor, op. 4, de Ferdinand David. Escrita en 1837, es una de las obras fundamentales del repertorio romántico para este instrumento y se considera uno de los primeros grandes conciertos para trombón. Fue dedicado al virtuoso Karl Traugott Queisser, quien lo estrenó en la Gewandhaus de Leipzig con Felix Mendelssohn al frente de la orquesta. La obra, de unos 16-17 minutos, está estructurada en tres movimientos —Allegro maestoso, Marcia funebre (Andante) y Allegro maestoso— y combina el lirismo y la elegancia melódica propios del lenguaje de David con una escritura solista que exige gran dominio técnico, flexibilidad y expresividad. Su estilo, muy próximo al de Mendelssohn, y su equilibrio entre virtuosismo y musicalidad han convertido el Concertino en una pieza de referencia dentro de la literatura para trombón solista.

El programa del día se completa con la Sinfonía n.º 40 en sol menor, K. 550, de Wolfgang Amadeus Mozart. Compuesta en 1788, es una de las obras más célebres y dramáticas del compositor y una de las grandes cumbres del clasicismo. Escrita en una tonalidad poco habitual en Mozart —sol menor, asociada a una intensa sensación de inquietud y tensión—, la sinfonía se caracteriza por su energía, sus contrastes y una expresividad sorprendentemente apasionada. Consta de cuatro movimientos: un Molto allegro de ritmo impetuoso, un Andante de carácter más sereno pero lleno de tensión, un Menuetto solemne y enérgico y un vertiginoso Allegro assai final. Mozart revisó posteriormente la obra y añadió partes para clarinetes, enriqueciendo su color orquestal. El resultado es una partitura de extraordinaria concentración y equilibrio, en la que la claridad formal del clasicismo convive con una intensidad emocional que anticipa, en cierto modo, el lenguaje romántico.

El viernes 28, de nuevo a las 19.00, el concierto comenzará con la obertura de Euryanthe, op. 81, de Carl Maria von Weber, compuesta para su ópera homónima, estrenada en Viena en 1823. Una de las páginas orquestales más brillantes del primer Romanticismo alemán. Con una escritura de gran energía y riqueza tímbrica, la obertura anticipa algunos de los principales motivos y ambientes dramáticos de la ópera, alternando pasajes líricos y solemnes con otros de marcado carácter virtuoso. Destaca especialmente por el uso expresivo de los vientos, los contrastes dinámicos y una construcción que conduce hacia un final impetuoso y espectacular. La obra resume muy bien la capacidad de Weber para transformar la orquesta en un vehículo de color, tensión dramática y emoción, y constituye un importante antecedente del lenguaje operístico que posteriormente desarrollaría plenamente Richard Wagner.

A continuación, llegará el Doble concierto para violín y violonchelo en la menor, op. 102, de Johannes Brahms, con el Principal de Violonchelo de Oviedo Filarmonía, Gabriel Ureña, como solista, junto al violinista invitado Andrey Baranov.

Esta obra ocupa un lugar singular dentro de su producción, ya que fue su última composición para orquesta y su única obra concertante para dos instrumentos solistas. Escrita en un momento de madurez creativa, la obra surgió, además, como un intento de reconciliación con su amigo y célebre violinista Joseph Joachim, de quien Brahms se había distanciado años antes. El concierto está concebido como un auténtico diálogo entre el violín y el violonchelo, que no compiten por el protagonismo, sino que intercambian motivos, se imitan y se complementan constantemente, mostrando tanto su virtuosismo como su capacidad expresiva, mientras la orquesta desempeña un papel fundamental en el desarrollo de las ideas musicales. Estrenado el 18 de octubre de 1887 en Colonia, con Joachim y el violonchelista Robert Hausmann como solistas y Brahms al frente de la orquesta, el Doble concierto constituye una síntesis extraordinaria de la tradición clásica, la riqueza armónica del Romanticismo y la profunda expresividad que caracteriza el lenguaje musical del compositor.

En ambas citas el acceso será libre hasta completar el aforo, y los programas se interpretarán sin pausa, con una duración aproximada de una hora. En caso de climatología adversa, el concierto se trasladará al Teatro Filarmónica. Circunstancia de la que, de darse, se informará a través de las redes sociales de la Fundación Municipal de Cultura y de la orquesta.

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