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Iñaki Sánchez Santianes, delegado de Asturias en el Festival Intercéltico de Lorient: "El folk asturiano está muy fuerte y aporta otros ritmos, melodías y puntos de vista"

«Ver a tantas personas levantándose a aplaudir cuando sales debajo de la bandera de Asturias en el festival es un momento que todavía al recordarlo hoy te pone el pelo en punta»

Iñaki Sánchez Santianes.    | LUISMA MURIAS

Iñaki Sánchez Santianes. | LUISMA MURIAS

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Cada verano, Lorient se convierte en el punto de encuentro de la cultura celta. Durante diez días, el Festival Intercéltico reúne en esta ciudad bretona a miles de músicos, artistas y espectadores procedentes de distintos territorios de la diáspora celta. Asturias tiene allí una presencia consolidada desde hace 40 años, con una delegación que funciona como escaparate de la música asturiana y como puente entre sus artistas y uno de los festivales culturales más importantes de Europa. Detrás de esa presencia está Iñaki Sánchez Santianes, delegado de Asturias en el Festival Intercéltico de Lorient desde hace 15 años. Su labor consiste en descubrir y dar a conocer nuevas formaciones, seleccionar propuestas y coordinar con la organización francesa una programación que permita mostrar la diversidad y la evolución de la música asturiana. Tras una nueva edición marcada por la gran afluencia de público y la participación de numerosos artistas asturianos, Santianes hace balance de la experiencia, recuerda algunos de los momentos más especiales de estos años y adelanta ya el próximo reto: una edición dedicada a las mujeres.

Para alguien que no sepa qué hace un delegado del Festival Intercéltico, ¿cómo explicaría su función?

Un delegado es un voluntario que sirve de enlace entre el Festival Intercéltico de Lorient y los músicos asturianos. Su función es la de dar información al festival acerca de los grupos, y todos los artistas que están produciendo música en Asturias, los nuevos discos, las nuevas formaciones y, conjuntamente con el festival, preparar la programación de la delegación asturiana. Es la persona de confianza del festival y los ojos y los oídos aquí en Asturias.

¿Cómo es realmente la estructura que tiene la delegación asturiana?

La estructura de la delegación asturiana es unipersonal. El delegado soy yo y luego alrededor mío hay un grupo de voluntarios que me echan una mano llegado el momento, pero lo que es la delegación del festival, la formo yo. Aunque quiero agradecer también la colaboración de, en este caso, el Principado para poder llevar a cabo todas estas acciones, y la Consejería de Cultura, y la Consejería de Turismo.

¿Qué es lo que más trabajo da?

Convencer a la gente de que lo que intentamos es que el mayor número de personas posible pueda estar en Lorient representando a Asturias, y que muchas veces no es posible que todo el mundo que quiera pueda estar allí. Muchas veces hay que conjugar los intereses de los músicos con los intereses del festival, sus necesidades y adaptarse un poco al perfil que está buscando el festival en cada momento.

¿Cómo se hace la selección de músicos para el festival?

Se trata de ir facilitando informes al festival, tanto de grabaciones como de conciertos en directo; de qué tipos de formaciones se van formando (tríos, cuartetos, grupos grandes); si acaban de sacar un disco; si es una formación que lleva tiempo asentada en el programa musical asturiano… Y en función de las necesidades del festival y los costes y presupuestos, conjugamos los intereses de ambas partes. Desde aquí hacemos una selección previa, un filtrado de lo que se facilita al festival.

¿Cuánto tiempo lleva la organización del festival?

Es una cosa cíclica. Cuando empezó esta edición, ya estábamos trabajando en la próxima, porque en verano ya empezamos a sondear cosas de cara al año siguiente. Hay dos reuniones conjuntas al año: Una es en noviembre, en la que hacemos un poco de balance de la edición anterior y presentamos las propuestas del año siguiente; y otra es en torno al mes de marzo, donde cerramos ya la programación del año en el que estamos y empezamos a dar pinceladas de lo que puede ser la siguiente edición. Por ejemplo, la próxima edición va a estar dedicada a las mujeres.

¿Qué aporta Lorient a Asturias y qué aporta Asturias a Lorient?

Lorient aporta un espacio donde todos los músicos se sienten valorados, con una gran acogida por parte del público, se sienten artistas. Además, tienen la oportunidad de conocer otro tipo de música y otros músicos para poder importar algunas de las ideas a la música asturiana. ¿Y qué aporta Asturias a Lorient? Una visión diferente, porque la música folk de Asturias ahora mismo está muy fuerte y aporta otro punto de vista, otras melodías, otros ritmos que realmente se diferencian mucho de lo que están acostumbrados a escuchar.

Ahora que ya terminó la edición, ¿cuál es el balance de la presencia asturiana?

Estamos hablando de un festival que este año recibió un millón de visitantes. Unas cifras enormes donde todos los músicos asturianos pudieron visibilizar la música asturiana en el escenario, y la suya propia, ante 1,7 millones de espectadores. Es decir, el balance que tenemos es muy positivo porque, aparte de esa gran presencia de público, hay una gran valoración de los músicos asturianos, tanto de crítica como del público que asiste a los conciertos, es muy grande. Es un balance superpositivo.

¿Hay algo que haya funcionado especialmente bien este año?

Hay algunas actuaciones que han sorprendido, por ejemplo, Ferla Megía, que fue el ganador del Premio Camaretá. La respuesta que vio del público bretón a su música fue espectacular, vibró con sus canciones. Para él fue una muy buena sorpresa. También el desfile de las canciones celtas. Tanto la banda de gaitas El Gumial, como la banda de gaitas La Tarabica o como el Grupo Etnográficu L´Oriente-Llacín. Poder desfilar con las calles de Orián y que 70.000 personas estén allí solo para verte a ti o para disfrutar con lo que estás pasando, aplaudirte y agradecerte que estés allí.

¿Cuál fue el momento más complicado de la organización en estos años?

Podría decir dos. El primero, cómo gestionar esa transición después de la pandemia, cómo podíamos hacer que el festival pudiese mantenerse pese a las grandes restricciones. Y luego, las complicaciones, no son muchas, pero siempre hay alguna cosa: problemas de desplazamiento, grupos que no llegan por algún retraso en su avión, problemas de algún tipo de enfermedad que pueda haber durante el festival… Y que también hay gente que no termina de entender que aquí lo que intentamos hacer simplemente es promocionar la música asturiana y trabajar de cara a que Asturias crezca en el ámbito internacional.

Y por otro lado, ¿cuál es el momento que más satisfacción le ha dado?

También tengo dos. El primero poder estar aquí y ver la banda de gaitas, en este caso fue con la mía personalmente. Poder salir al estadio de fútbol y ver a tantas personas levantándose a aplaudir cuando sales debajo de la bandera de Asturias. Es un momento que todavía hoy se te pone el pelo de punta. Y luego, poder haber ido con mi hija. Realmente es algo que yo quiero que se traslade de generación en generación.

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