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Los niños de Teatinos juegan a ser bomberos de Oviedo por un día: «Se les ilumina la cara cuando nos ven llegar»

Varios vehículos de los servicios de emergencia se acercaron al barrio para ofrecer una exhibición dentro del programa de sus fiestas populares, ante la atenta mirada de los más pequeños.

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Alba G. Villanueva

Las sirenas de los bomberos y Protección Civil sonaron este lunes por la mañana en Teatinos, aunque esta vez no había ninguna emergencia. Una treintena de niños esperaba su llegada con caras de admiración y una lista interminable de preguntas. Los efectivos desplegaron vehículos, herramientas y equipos en una exhibición incluida en las fiestas del barrio, organizadas por la asociación de vecinos «Paulino Vicente».

La intersección de las calles Joaquín Costa y Puerto de Tarna se convirtió durante unas horas en una clase práctica de emergencias. Los bomberos mostraron las herramientas y equipos que transportan en sus vehículos, desde las mangueras hasta los ventiladores, y explicaron las distintas partes del uniforme con el que intervienen en los incendios. Los pequeños pudieron después subir a los camiones, hacer sonar las sirenas, probar las mangueras y hablar por los megáfonos.

Olga López del Vallado acudió con su nieto Martín Alonso, de dos años, que contemplaba por primera vez semejante despliegue a escasos metros. «Los ha visto pasar algunas veces por la calle, pero nunca tan de cerca», explicaba su abuela. También se estrenaba Candela García, que paseaba por el barrio junto a su madre, Rocío Velarde, cuando ambas se encontraron por casualidad con la demostración. La parada fue inevitable.

Liam Verret, de siete años, era en cambio todo un veterano. Es el cuarto año que acude a la exhibición y, después de probarse el casco de bombero, ya tenía una conclusión: «Es muy pesado». Aunque lo que realmente esperaba era que llegara su turno con la manguera.

Nahia Villazón tenía incluso más claro lo que se llevaba de la experiencia: quiere ser bombera de mayor. No era tampoco su primer contacto con el servicio de extinción. «Ya los visitamos con el cole», recordó.

Para los propios profesionales, la fascinación que despiertan entre los pequeños constituye una oportunidad para enseñarles algo más que el funcionamiento de un camión. «Se les ilumina la cara cuando nos ven llegar y eso es gratificante», señaló el bombero Rubén López.

Ese interés por las herramientas, las luces y las sirenas sirve también para transmitir conocimientos básicos de seguridad. «Aprovechamos para explicarles qué deben hacer en caso de emergencia, que conozcan los teléfonos 080 y 112 y cómo actuar si hay un incendio», explicó Álex Méndez, que participaba por segunda vez en la actividad de Teatinos.

Protección Civil completó la mañana enseñando a los asistentes algunas maniobras básicas de reanimación cardiopulmonar. «Es importante que los pequeños sepan pedir ayuda e inculcarles la cultura de la prevención. Muchas veces prestan más atención que muchos mayores», aseguró Marcos Cordero. El voluntario destacó además que estas actividades permiten acercar a los vecinos una labor que todavía resulta «algo desconocida».

La exhibición se celebra desde hace cuatro años dentro de unas fiestas que la asociación de vecinos «Paulino Vicente» mantiene desde hace más de tres décadas. «Nuestra intención no es hacer una gran fiesta, pero sí queremos que la tradición no se pierda», explicó su presidente, Santiago Camporro. La actividad con los servicios de emergencia se ha convertido, asegura, en una de las citas de mayor éxito: «Los críos lo pasan fenomenal».

La jornada continuará por la tarde, de 17.00 a 20.00 horas, con el reparto de vino y 700 bollos entre los asociados. La banda de gaitas «Ciudad de Oviedo» amenizará además la «operación kilo», que se celebrará en las antiguas escuelas de Teatinos en colaboración con el Banco de Alimentos.

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