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Ángeles Carbajal cierra «Martes, Letras al Aire» hablando de cuatro autores europeos

La última sesión del ciclo literario cambia de escenario por la celebración de una improvisada batalla de aura y reivindica la lectura como una forma de construir la propia personalidad

Los asistentes escuchan atentos a Ángeles Carbajal

Los asistentes escuchan atentos a Ángeles Carbajal / Mario Canteli

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El ciclo «Martes, Letras al Aire» culminó con una charla de Ángeles Carbajal en la que la escritora recorrió su relación con cuatro grandes autores europeos y explicó cómo sus obras influyeron no solo en su literatura, sino también en su manera de entender el mundo y de convertirse en quien es.

Carbajal habló de cuatro escritores que, más allá de su importancia literaria, marcaron su propia trayectoria vital: Virginia Woolf, Jean-Jacques Rousseau, François Mauriac y Marguerite Yourcenar.

La elección siguió el orden en el que esos autores fueron apareciendo en su vida. El propósito de la charla era reflexionar sobre cómo la literatura puede ser mucho más que entretenimiento o cultura: también puede contribuir a construir la personalidad de quien lee.

«La primera vez que viste el mar, la primera vez que te enamoraste... Las primeras veces cambian vidas», comenzó diciendo. También los primeros descubrimientos literarios pueden tener esa capacidad de permanecer y modificar la manera de mirar el mundo.

Carbajal durante la charla

Carbajal durante la charla / Mario Canteli

La intervención funcionó así como una especie de retrato indirecto de la propia Carbajal. No una autobiografía, sino una explicación de la influencia que determinadas lecturas tuvieron sobre su manera de entenderse y, especialmente, sobre su camino hacia la escritura. «Voy a hablar de la repercusión que esas personas, a través de su obra, tuvieron sobre mí como persona y, desde luego, también sobre mi impulso hacia la escritura», explicó.

La autora fue deteniéndose en cada uno de esos nombres y en el momento en el que entraron en su vida, componiendo a través de ellos un itinerario personal y literario. Las obras de Woolf, Rousseau, Mauriac y Yourcenar sirvieron así como punto de partida para hablar de la capacidad de los libros para acompañar al lector, abrir nuevas perspectivas y dejar una huella que puede extenderse durante años.

Participar en un ciclo de estas características supone también enfrentarse al reto de encontrar un lenguaje capaz de conectar con un público heterogéneo. Carbajal reconoció que, pese a sus años de experiencia impartiendo talleres de literatura y escritura creativa, los nervios aparecen siempre antes de comenzar una charla.

La dificultad reside precisamente en encontrar «el tono exacto» desde el que dirigirse al grupo. Pero cuando se consigue, y asegura que suele ocurrir, «es una cosa preciosa».

Con su intervención, Carbajal puso el cierre a una nueva edición de «Martes, Letras al Aire» reivindicando la lectura no solo como fuente de conocimiento o placer, sino como una experiencia capaz de intervenir en la construcción de la propia identidad y, en su caso, de despertar y alimentar una vocación literaria.

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