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El Centro Asturiano de Oviedo abre sus fiestas con el pregón de la pediatra Lucía Galán: "Asturias nunca se marcha de uno"

Afincada hace veinte años en Alicante, Galán pronunció un emotivo pregón, muy aplaudido por un salón de actos que estaba lleno

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La pediatra ovetense Lucía Galán Bertrand levantó este miércoles el simbólico telón de las fiestas de Covadonga del Centro Asturiano, el club social y familiar más importante de Oviedo, con un pregón cargado de emoción, sentimientos y de una asturianía a flor de piel, que mantiene pese a vivir desde hace dos décadas en la otra punta del país, en la Comunidad Valenciana. "Uno puede marcharse de Asturias. Formar una familia a orillas del Mediterráneo, pero hay algo que nunca consigue. Que Asturias se marche de uno", proclamado la autora de "Adolescencia", un libro de divulgación que se ha situado como el tercero más vendido en todas las categorías en Amazon.

Lucía Galán contó que su hija se llama Covadonga, al igual que su madre, quien décadas atrás fue concejala en el Ayuntamiento de Oviedo y presidenta de una SOF que en los años ochenta apostó por el modelo de los chiringuitos para impulsar las fiestas de San Mateo. Un nombre del que su hija tuvo que dar más de una explicación cuando estalló el coronavirus, porque a la pequeña la conocían por el diminutivo de Covi. "Llegó una pandemia y una pobre niña de doce años tuvo que empezar a explicar a todo el mundo que su nombre era muchísimo más antiguo que aquella enfermedad, el Covid. Y ella, muy seria, decía: Me llamo Covi, de Covadonga, como mi abuela, como la Virgen de Covadonga, la patrona del Principado", contó este miércoles la pregonera.

Lucía Galán aprovechó el estreno de las fiestas del Centro Asturiano en el salón de actos del Club de Campo, que estaba lleno para la ocasión, para manifestar su agradecimiento "por este regalo" del pregón que, según confesó, "me ha hecho volver a mi infancia y también volver a casa". Un texto repleto de recuerdos de su niñez e infancia, como cuando aprendió "las estaciones en el Campo San Francisco, cogida de la mano de mi padre, que me decía fíjate en los distintos colores rojizos de las hojas en otoño (… ) o en los árboles desnudos en invierno, los primeros brotes de la primavera y esa explosión de verde que llega con el buen tiempo".

Lucía Galán también recordó las tardes de paseos que acaban en "el barquillero y con meriendas de aquellos barquillos enormes, crujientes que a mi me parecían maravillosos". En definitiva de momentos y años en los que "mientras tu creías que simplemente estabas jugando, en realidad estabas construyendo los recuerdos a los que volverías durante toda la vida: dicen que la patria es la infancia. Yo no sé si la patria es la infancia, pero si sé que mi infancia es Asturias". Y reveló que aunque vive en Alicante desde hace veinte años, ella también quiere "días de prao" cuando le dicen que allí puede ir a la playa todo el año, o que "es de arroz con leche, de la fabada asturiana que hace mi madre, del pote o del pastel de cabracho" cuando le sacan a colación la bondad de los arroces valencianos, y que aprendió a vivir en la calle "aquí en Asturias, caminando a la facultad cada mañana, en las sidrerías en Gascona o entrando de tienda en tienda en tienda en Uría, saludando a ese comercio de toda la vida que te vio nacer y crecer".

Lucía Galán reveló que cuenta "con un radar infalible" para detectar asturianos a mil kilómetros de distancia "y en Benidorm ya no os cuento. Yo no sé qué pacto histórico existe entre Asturias y Benidorm, pero hay días que aquello parece una sucursal del Principado junto al Mediterráneo".

El pregón más personal de la autora de "Lucia mi pediatra", el primer libro de esta médica ovetense, concluyó con un encendido reconocimiento a sus orígenes y a su tierra: "He viajado por medio mundo y he conocido lugares extraordinarios, pero cuanto más mundo conozco, más claro tengo dónde está mi origen, el principio de todo", comentó Lucia Galán, quien concluyó que esos tiempos de niñez, infancia o juventud le llevan a "echar de menos" el Martes de campo, la sidra, el sonido de la gaita o "aquellos días de San Mateo, bendita época en la que te despedías de tus padres a las seis de la tarde y les dabas los buenos días a las siete de la mañana cuando entrabas por la puerta de casa tras una noche inolvidable de chiringuitos y amigos".

Lucía Galán acabó con una confidencia más: "Hoy regreso como pediatra, como escritora, como Lucía mi pediatra, pero sobre todo regreso como Lucía Galán, la niña de Oviedo", antes de rematar el pregón con un triple viva a "Oviedo, Nuestra Señora de Covadonga y, por supuesto, Puxa Asturies".

Un pregón que recibió la gran ovación del auditorio. El presidente del Centro Asturiano de Oviedo, Gerardo Martínez Quesada, agradeció "todas las facilidades" de la pregonera en un discurso en el que destacó que la entidad, "una gran familia de familias, se viste de fiesta". Aseguró que "el Centro está más vivo que nunca" cuando se prepara "con ilusión a celebrar en el centenario de 2027, lo que fuimos, somos y seremos, con una rica convivencia intergeneracional". Olaya Romano, la directora general de Emigración del Principado, aprovechó la ocasión para "recordar que Asturias tiene demasiada memoria y un pasado demasiado emigrante para ver como una amenaza al que cruza una frontera buscando un futuro mejor". Cerró el arranque de las fiestas el alcalde de Oviedo, Alfredo Canteli, que inició su discurso con un guiño " a las gentes de Ceuta, que han sido abandonadas", una alusión también muy aplaudida. Luego confesó la "enorme satisfacción de volver en estas fechas" a la entidad que presidió antes de entrar en política y felicitó al actual presidente "por un club puntero a nivel nacional, con la finca convertida en un gran jardín".

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