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El proyecto de prevención del sobrepeso infantil impulsado por el centro de salud de La Corredoria entra en una nueva fase

"Queremos que sean los propios niños y niñas quienes identifiquen qué recursos de su entorno funcionan para ellos como activos de salud", destaca la investigadora principal del proyecto

Arriba, de izquierda a derecha, Alejandra Hevia, Claudia Suárez y Carmen Félix. Debajo, de izquierda a derecha, Mariluz Huerta, Vanesa Moya, Esther Olivares, Nieves Riera, Marcial Prieto, Adenis Manrique, Sara Álvarez, Elena García y Laura González. Y debajo, agachados, José Tato, Mercedes Sarmiento, Lucía Fernández, Jorge Núñez y Julio Alonso.

Arriba, de izquierda a derecha, Alejandra Hevia, Claudia Suárez y Carmen Félix. Debajo, de izquierda a derecha, Mariluz Huerta, Vanesa Moya, Esther Olivares, Nieves Riera, Marcial Prieto, Adenis Manrique, Sara Álvarez, Elena García y Laura González. Y debajo, agachados, José Tato, Mercedes Sarmiento, Lucía Fernández, Jorge Núñez y Julio Alonso. / LNE

Oviedo

El proyecto "Activo mi salud", impulsado por el centro de salud de La Corredoria desde el pasado mes de octubre, inicia una nueva fase centrada en la participación de los jóvenes y en la identificación de activos de salud vinculados a la actividad física en el barrio. Esta nueva etapa tiene como objetivo "fomentar la actividad física y prevenir el exceso de peso infantil mediante la identificación, uso y difusión de recursos comunitarios que favorecen una vida activa".

El trabajo se llevará a cabo entre este mes y marzo e incluirá, por un lado, una evaluación previa de los niveles de actividad física y, por otro, un proceso participativo en el que la propia población infantil identificará los elementos de su entorno que contribuyen a mejorar la salud. "Queremos que sean los propios niños y niñas quienes identifiquen qué recursos de su entorno funcionan para ellos como activos de salud: los espacios donde juegan, se mueven, practican deporte, se relacionan y disfrutan", destacó Mercedes Sarmiento, pediatra del centro sanitario e investigadora principal del proyecto.

Chicos y chicas de entre 6 y 14 años trabajarán con mapas mudos del barrio para identificar activos de salud menos visibles o poco convencionales, como los soportales de edificios, descampados donde se practican juegos o deporte al aire libre, o pequeños rincones del entorno. El proyecto también pone el acento en las personas clave de la comunidad —profesorado, monitores o referentes vecinales—, así como en la detección de barreras de acceso y en la formulación de propuestas de mejora desde la perspectiva infantil.

En esta iniciativa participan el colegio público Poeta Ángel González, los institutos La Corredoria y Margarita Salas, la asociación Alfalar, los grupos de participación infantil y las aulas infantiles del Plan de Infancia del Ayuntamiento de Oviedo, además del Secretariado Gitano. En una fase posterior, los activos identificados se compartirán con el conjunto del barrio y se promoverá su utilización, previsiblemente a través de una jornada o feria comunitaria.

"La actividad comunitaria y la investigación forman parte esencial del trabajo de la pediatría de atención primaria. Este proyecto demuestra que investigar desde la comunidad y con la comunidad no solo es posible, sino imprescindible para afrontar los retos actuales en salud infantil", concluyó Sarmiento.

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