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Los mayores de La Corredoria apuran los últimos detalles para conquistar el jurado del Carnaval

El grupo presentará dieciséis disfraces diferentes, cohesionados bajo una misma propuesta temática

Por la izquierda; Maite Orozco, Mari Carmen Arcas, Enrique Cuadrado, Mari Carmen Granda, Elisa Celada y Consuelo Casas trabajando en sus disfraces.

Por la izquierda; Maite Orozco, Mari Carmen Arcas, Enrique Cuadrado, Mari Carmen Granda, Elisa Celada y Consuelo Casas trabajando en sus disfraces. / Miki López

La Corredoria

Con la pistola de silicona echando humo, telas extendidas sobre las mesas y un trajín constante de manos expertas, los mayores de La Corredoria apuran las últimas horas antes de su gran cita. Después de semanas en las que la planta más alta del Centro Social El Cortijo se convirtió en una fábrica de disfraces, el grupo encara la recta final. Este sábado defenderán su propuesta en el concurso de Carnaval de los Centros Sociales de Oviedo, mientras esperan a que llegue el día, pegan los últimos adornos en las faldas y ultiman las coreografías con las que esperan conquistar al jurado.

El Ayuntamiento avisó con tiempo a todos los centros sociales del municipio y, en La Corredoria, se animó un grupo de dieciséis personas: quince mujeres y un solo hombre, Enrique Cuadrado, que se sumó motivado por su esposa. La primera parte del proceso consistió en elegir la temática a la que dedicarían sus disfraces; reconocen que "lo tenían claro", aunque tuvieron que retrasar el inicio de la confección de los trajes porque estaban centrados en la organización de los eventos navideños del barrio.

El grupo comenzó a trabajar hace un mes "escaso" y desde entonces se reunieron todas las semanas durante dos horas, los lunes, martes y miércoles, aunque hubo días que tenían que esperar a que una sala quedase libre. Para adquirir los materiales recurren a comercios locales adscritos a la iniciativa municipal, donde compran todo lo necesario con un presupuesto previamente establecido. Disponen de una cuantía máxima que no pueden sobrepasar y, en caso de hacerlo, deben asumir personalmente el importe excedido, ajustándose en todo momento a los recursos disponibles.

La elaboración de los disfraces se organizó de manera colaborativa, con un reparto de tareas en función de las habilidades de cada integrante. Quienes sabían coser se encargaron de confeccionar los vestidos, mientras otras ayudaban a quienes no tenían experiencia con la aguja. Algunos recortaban, otros pegaban y cada cual asumía una parte del proceso para avanzar de forma coordinada. "Me tocó hacer muchas manualidades todos estos días, recortamos y pintamos, es una forma de pasar el tiempo", señaló la alcaldesa de barrio, Maite Orozco.

No quieren dar pistas sobre sus disfraces, prefieren mantener el factor sorpresa y ofrecer las mínimas señales posibles a sus rivales. Los trajes están prácticamente terminados, aunque en los últimos días tuvieron que confeccionar uno a contrarreloj tras la incorporación de una nueva integrante que hasta entonces dudaba si sumarse. Tan solo adelantan que los dieciséis participantes lucirán disfraces diferentes, todos ellos articulados en torno a un mismo hilo temático. El viernes por la tarde se reunirán en el centro social del barrio para ultimar y perfeccionar la coreografía con la vista puesta en el sábado.

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