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Planes de futuro y quejas por el formato en el sorteo de los huertos urbanos de La Corredoria

El concejal de Parques y Jardines, José Ramón Pando, estuvo presente en el acto celebrado en el Calatrava y aseguró que el Ayuntamiento está trabajando para conseguir más terrenos en los que ofertar nuevas parcelas

José Ramón Pando con una de las manos inocentes durante el sorteo de los huertos urbanos en el Calatrava.

José Ramón Pando con una de las manos inocentes durante el sorteo de los huertos urbanos en el Calatrava. / Luisma Murias

La Corredoria

Los nervios y las constantes comprobaciones en las listas de inscritos marcaron la tónica general en la Sala de Cristal del Palacio de Exposiciones y Congresos de Oviedo durante la algo más de media hora que se prolongó el sorteo de los huertos urbanos de La Corredoria. Varias decenas de aspirantes se acercaron al Calatrava para seguir "in situ" el desarrollo de la cita y comprobar si la suerte llamaba a su puerta. Con la ayuda de varias manos inocentes, el concejal de Parques y Jardines, José Ramón Pando, fue extrayendo de un pequeño saco las fichas con los números de los agraciados, que dispondrán de un espacio para cultivar en el barrio más poblado de la capital del Principado durante los próximos tres años y medio.

El propio José Ramón Pando fue el encargado de dar la bienvenida a los inscritos que se acercaron presencialmente al sorteo. Tras desearles suerte, recordó que esta iniciativa se empezó a realizar cuando era concejal en 2012 y aseguró que el Ayuntamiento está trabajando para conseguir más espacio en el que ofertar más huertos urbanos. Tras varias explicaciones de los técnicos, y con alguna queja trasladada desde el público de por medio, el sorteo comenzó con algo más de un cuarto de hora de retraso.

El procedimiento se desarrolló por grupos de edad y siguiendo el orden previsto en la convocatoria: primero el tramo de 18 a 35 años, después el de mayores de 65 y, por último, el de 35 a 65, celebrándose todos de forma consecutiva en el mismo acto y cambiando la mano inocente. En cada turno se determinó el orden de adjudicación de las parcelas entre las personas admitidas de ese grupo conforme al número extraído del saco y, además, se realizó una extracción adicional para fijar el número a partir del cual comenzarían a correr los suplentes de cada categoría.

Una vez finalizado, la gente empezó a abandonar la sala y el contraste de emociones era evidente. Los afortunados salían con una sonrisa de oreja a oreja y aquellos que no se llevaron una plaza se iban pensando en la próxima convocatoria. “Siempre preparo el terreno a fesoria y planto cosas típicas como lechugas o tomates, para consumirlas entre la familia. Además, estoy jubilado y tener el huerto en La Corredoria es un pasatiempo magnífico para matar el aburrimiento”, señaló Carlos Gutiérrez, muy contento con la parcela que le tocó.

La fase post-sorteo y la valoración municipal

El sorteo ya se ha celebrado, pero ahora se abre una fase administrativa que puede prolongarse durante varias semanas antes de que los adjudicatarios tomen posesión de las parcelas. Los anteriores usuarios deberán devolver los accesos, mientras que los nuevos tendrán que abonar la fianza de 50 euros exigida por el Ayuntamiento. Una vez el Consistorio disponga de los 72 huertos liberados y haya recibido el importe de todas las señales, se procederá a la entrega definitiva de las llaves a los nuevos titulares.

“La iniciativa está genial, pero el problema es que hay quinientas personas esperando y no hay más de cien huertos. La gente quiere sumarse, pero no se ve una progresión por parte del Ayuntamiento que invite a pensar que están trabajando para ofrecer un mayor número de parcelas. Hay muchos terrenos agrícolas no urbanizables, pero da la sensación de que no quieren ampliarlo”, denunció Estela Martínez, vecina del barrio que no tuvo suerte en el sorteo.

“Lo que queremos es que los ciudadanos puedan disponer de una parceluca, un pequeño huerto donde cultivar sus propias frutas y hortalizas. Estamos buscando más terrenos municipales para ampliar la red, pero no es sencillo porque deben cumplir una serie de requisitos. Hablamos de más de setenta huertos y, aunque el sistema no es perfecto y siempre surge alguna duda, funciona bien. Las concesiones son por tres años para dar oportunidad a más vecinos; nos encantaría que todos pudieran tener uno de forma indefinida, pero es imposible”, concluyó Pando.

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