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José Manuel Martínez, coordinador del UD Prados San Julián: "El camino es confiar en lo que tenemos en casa"

"Más allá del talento, buscamos humildad, esfuerzo y compañerismo", confiesa

"Dentro de dos semanas tenemos un partido decisivo, prácticamente a vida o muerte, ante el Frida", explica

José Manuel Martínez en el Díaz Vega con la bufanda del club.

José Manuel Martínez en el Díaz Vega con la bufanda del club. / Fernando Rodríguez

La Corredoria

José Manuel Martínez (Cangas del Narcea, 1957) es el coordinador y el entrenador del primer equipo femenino de la UD San Julián de los Prados. Lleva vinculado al club más de veinte años, desde su fundación en 2004, y, anteriormente, tuvo una nutrida trayectoria en el fútbol regional asturiano jugando en equipos como el Andés o el Narcea. Actualmente, su mayor deseo es conseguir la salvación en tercera división con las chicas que entrena y muestra mucha confianza por el fútbol base del club.

-¿Cómo definiría la identidad y los valores del UD San Julián de los Prados?

-Nosotros pedimos algo muy claro a los chicos que forman parte del club: compromiso. A veces ocurre que vienen, tramitan la ficha y al poco tiempo se marchan a otro sitio. Queremos jugadores que apuesten de verdad por el club, que entiendan que esto es un proceso y que las cosas se construyen con tiempo. Más allá del talento, buscamos humildad, esfuerzo y compañerismo. Es fundamental que haya amistad en el vestuario y que disfruten en el campo, porque en el fútbol base se trata de crecer, aprender y pasarlo bien mientras compiten. Lo único que pedimos es que, mientras estén aquí, lo hagan con ilusión.

-¿Cuáles son los principales retos a los que se enfrenta la entidad hoy en día?

-Uno de nuestros principales retos ahora mismo es conseguir jugadores. Hay muchos equipos y clubes que cuentan con varias categorías, lo que hace que la competencia sea muy alta y que captar futbolistas para nuestros equipos resulte cada vez más complicado. Tenemos que movernos y buscarlos como podemos: a través de colegios, mediante el boca a boca entre los propios chicos o gracias a contactos que van surgiendo. En este sentido, el papel de los entrenadores también es fundamental, porque cuando uno se hace cargo de un equipo intenta implicarse al máximo y ayudar en la captación.

-¿Cómo está organizada la estructura del fútbol base dentro del club?

-El club se fundó en 2004, el esfuerzo ha sido constante hasta llegar a tener los siete equipos con los que contamos actualmente. Tenemos dos alevines, organizados para que los de primer año compitan en el B y los de segundo en el A, lo que nos permite dar continuidad y cubrir necesidades en otras categorías. Son equipos mixtos y estamos especialmente orgullosos del trabajo que se está haciendo con las chicas; de hecho, dos jugadoras, Vera y Olaya, fueron convocadas por la selección sub-12, algo que supone una enorme satisfacción para un club humilde como el nuestro. El infantil y el cadete mantienen una dinámica positiva y un gran ambiente de grupo, situándose en mitad de la tabla. En el caso del juvenil, quizá la clasificación no refleja el esfuerzo que realizan durante la semana. Trabajan con intensidad y compromiso, aunque los resultados no siempre acompañen, pero confiamos en que poco a poco la dinámica termine cambiando.

-¿Es difícil mantener una estructura de cantera en una ciudad con tantos equipos como Oviedo?

-Solo en La Corredoria convivimos cinco clubes, y al menos tres contamos con equipos en prácticamente todas las categorías. Eso supone una competencia muy directa y constante. Cuando una familia o un niño se plantean dónde jugar, tienen varias opciones muy similares, incluso con categorías superiores a las nuestras, y eso hace que captar jugadores sea realmente complicado. En este contexto, no queda otra que trabajar mucho, insistir, estar presentes y pelear cada incorporación.

-El primer equipo femenino subió el año pasado a la máxima categoría regional, ¿qué tal esta primera temporada?

-Este año logramos el ascenso y ahora mismo estamos peleando por mantener la categoría, que es el gran objetivo del club en estos momentos. Sabíamos que iba a ser una temporada exigente y así está siendo. Dentro de dos semanas tenemos un partido decisivo, prácticamente a vida o muerte, ante el Frida: ellas marcan ahora mismo la zona de descenso con doce puntos y nosotros estamos justo por encima con trece. Es un encuentro en el que nos jugamos buena parte de la temporada y del trabajo de todo el año. Confiamos en el esfuerzo del equipo y en que seamos capaces de competir al máximo para conseguir la permanencia.

-¿Ven potencial en el equipo femenino de cara al futuro?

-Tenemos una base muy buena de jugadoras en las categorías inferiores, chicas con mucha calidad y un enorme potencial. Por eso insistimos tanto en cuidar la cantera, en trabajarla con paciencia y dedicación, porque es la que realmente va a alimentar al primer equipo en el futuro. La apuesta por la formación es total. Ahora mismo hay niñas que vienen apretando fuerte; especialmente cuatro de ellas ya podrían estar perfectamente con nosotras, pero por edad todavía no pueden competir arriba. De hecho, hicieron la pretemporada con el primer equipo y demostraron que están preparadas. Eso nos reafirma en la idea de que el camino es confiar en lo que tenemos en casa.

-Incorporaron un filial femenino, ¿cómo se trabaja cuando hay tanta diferencia de edad?

-El equipo de segunda regional es muy joven, posiblemente el más joven de la categoría, con una media de edad de apenas 13 años. Son niñas que este año han dado el salto y están compitiendo muy bien, adaptándose poco a poco, conociendo la exigencia de la competición y ganando experiencia. La idea es clara, queremos que este grupo siga creciendo para que, cuando llegue el momento, puedan nutrir al primer equipo con garantías. Además, las chicas suelen adaptarse muy bien al esfuerzo y a competir con futbolistas mayores; no tienen complejos y asumen el reto con naturalidad. De hecho, los jueves entrenan conjuntamente con el primer equipo, lo que acelera su evolución y refuerza esa conexión.

-¿Qué valoración hace de las instalaciones del barrio? ¿Algo a mejorar?

-Lo primero que queremos es agradecer al Ayuntamiento el apoyo que nos presta, porque siempre se han portado de maravilla con nosotros. Poder jugar en estas instalaciones es un auténtico privilegio. Contamos con un campo con césped renovado hace apenas dos años, una grada prácticamente nueva con capacidad para unas 900 o 950 personas y vestuarios en muy buenas condiciones; además, ahora se están realizando nuevas mejoras. Sinceramente, poco más se puede pedir. Creemos que es, sin duda, uno de los mejores campos de Oviedo.

-¿Qué proyectos o iniciativas tienen pendientes para fortalecer el club?

-Nuestro camino pasa por ir despacio, trabajando con paciencia y buscando bien dónde podemos encontrar a las jugadoras, que ahora mismo es una de las mayores dificultades. La competencia es enorme y cada incorporación cuesta mucho esfuerzo. Por eso, lo más importante en este momento es salvar al primer equipo, porque mantener la categoría nos daría un referente claro dentro del club. No solo para consolidar a las jugadoras que ya tenemos, sino también como reclamo para atraer a otras que todavía no están con nosotros.

-Un sueño

-No voy a pedir mucho (risas). Salvar al primer equipo sería la bomba para nosotros.

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