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Alfonso Alonso, presidente y fundador de la SCDR La Corredoria: "En Oviedo se sobrevive de casualidad, hay equipos que juegan en otra liga"

"Mientras tengamos salud vamos a intentar encontrar a alguien que reúna las condiciones para tirar del proyecto, pero no es fácil", confiesa

"Si algún día subiéramos a Preferente, ese sería nuestro techo. Más arriba sería inviable para un club como el nuestro", explica

Alfonso Alonso en la oficina del club.

Alfonso Alonso en la oficina del club. / Pelayo Méndez

La Corredoria

Alfonso Luis Alonso Muñiz (Oviedo, 1954) fue uno de los siete fundadores de la SCDR La Corredoria y lleva casi quince años en la presidencia. Es historia viva del club del barrio, recuerda los primeros partidos de la institución con un grupo de alevines y sigue bregando porque el primer equipo consiga subir divisiones. No obstante, cada vez ve más cerca su retirada y está preocupado porque no encuentran relevo generacional para la directiva.

-¿Cómo nació el club?

-Fue en 1994 cuando, por iniciativa de gente más veterana del pueblo, surgió la idea de crear un equipo en La Corredoria. Nosotros éramos unos chavales, y fueron las llamadas “fuerzas vivas” del barrio quienes dieron el paso: Alfonso Pereira, que más tarde sería concejal en el Ayuntamiento de Oviedo; Cuervín, siempre muy implicado en la organización; y Fernando, que ejercía de secretario y había trabajado en banca. Vinieron a hablar con nosotros y nos plantearon que el barrio tenía que tener su propio equipo, y a partir de ahí empezaron a moverlo todo. El primer presidente fue Paulino, que tenía una empresa de reciclaje, aunque después dejó el cargo y asumió la presidencia el entonces vicepresidente, Lucinio. En aquella primera junta éramos siete personas, entre los mayores que impulsaron la iniciativa y varios jóvenes del barrio, como Luismi y yo mismo. Empezamos con algo muy humilde, un equipín de críos en categoría alevín.

-¿Y estas instalaciones?

-Con Alfonso como alcalde del barrio y muy implicado en todo, comenzaron también las gestiones para solicitar un campo de fútbol. En un principio la idea era hacer un campo sencillo, de hierba o de arena, algo básico para los equipos del pueblo, que entonces éramos el nuestro y la Carisa. Sin embargo, el proyecto fue creciendo y terminó convirtiéndose en algo mucho más ambicioso. Se levantó una instalación con una grada de más de 900 asientos. Como suele decirse, no supieron parar la hormigonera y para poder amortizar una infraestructura de ese nivel, empezaron a traer equipos a entrenar. Por aquí pasaron ya unos cuantos conjuntos a lo largo de los años.

-¿Cuándo dio el paso para ser presidente?

-Yo nunca quise ser presidente. Cuando se fundó el club yo estaba implicado en la Sociedad de Festejos del barrio, igual que Luismi —que ya falleció—, y los dos nos descartamos desde el principio porque ya teníamos responsabilidades. Nuestra intención era simplemente ayudar y formar parte del proyecto. Con el paso del tiempo hubo otros dos presidentes y yo asumí la vicepresidencia casi por antigüedad, aunque tampoco era algo que buscara. Siempre decía que no quería el cargo, pero al final acabé aceptando. Cuando el presidente anterior a mí desapareció de un día para otro, me tocó dar el paso al frente.

-¿Cómo fueron los primeros años?

-Empezamos con un solo equipo y, a medida que los chavales iban cumpliendo edad, creábamos la categoría siguiente. Fue un crecimiento natural, generación tras generación, hasta completar toda la estructura. También incorporamos jugadores de fuera para reforzar algunos equipos, pero la base siempre fue la cantera. Más o menos tardamos entre ocho y diez años en tener todas las categorías cubiertas y consolidar el club tal y como lo conocemos hoy.

-¿Qué tal las categorías inferiores actualmente?

-Actualmente contamos con alrededor de 250 guajes en las categorías inferiores. Tenemos dos juveniles, A y B, ambos en Tercera, aunque el Juvenil A va primero y con opciones claras de ascenso. También hay dos equipos cadetes, igualmente en Tercera; dos infantiles —el Infantil A en Segunda, tras lograr el ascenso el año pasado, y el B en Tercera—; y dos alevines. Llegamos a tener cuatro alevines, pero hace un par de años notamos un bajón generacional y tuvimos que reducirlos a dos. Además, contamos con dos benjamines, A y B, y dos prebenjamines. A todo ello se suman el equipo de veteranos y el fútbol andando.

-¿Fútbol andando?

-Es una modalidad relativamente nueva pensada para los mayores, en el que participamos muchos que ya no podemos jugar al fútbol convencional. La gente no se imagina lo exigente que resulta hasta que lo prueba: son partidos de 30 minutos en los que no se puede correr y cualquier gesto brusco es falta, pero se suda muchísimo. Se juega sin portero, con porterías adaptadas y una cinta que limita la altura del disparo y no se puede entrar en el área para marcar. Empezamos este mismo año y hace apenas dos o tres meses nos federamos.

-¿Cómo se sobrevive en un clima tan competitivo para el fútbol base?

-Se sobrevive casi de casualidad, porque hay clubes que juegan en otra liga en todos los sentidos. Equipos como el Covadonga, el Real Oviedo, el Astur o el Estadio están todo el año recorriendo campos y fijándose en los chavales que destacan, y cuando ven a uno con proyección, se lo llevan. Contra eso poco podemos hacer. A veces les prometen que jugarán en categorías superiores y luego no siempre es así, pero el atractivo de esos nombres pesa mucho cuando hablan con el crío y con la familia. Ese es uno de los hándicaps que tenemos los clubes de barrio. Aun así, seguimos trabajando con muchos guajes e intentamos formar equipos competitivos.

-¿Tienen algún plan de captación?

-Contamos con un coordinador que se encarga de organizar la estructura deportiva, controlar los equipos y contratar entrenadores, mientras que la directiva nos centramos más en la gestión: tramitación de fichas, contabilidad y administración del club.

-El primer equipo está remontando el vuelo, ¿confía en ascender?

-La primera vuelta fue horrorosa, pero el equipo se fue afianzando con el paso de las jornadas y en diciembre reforzamos la plantilla con varios fichajes clave. Ahora mismo estamos en puestos de promoción y el objetivo es competirlo. Tengo experiencia de otras fases de ascenso y sé que son eliminatorias muy largas y exigentes, donde hace falta jugar bien y también tener suerte. Son tres rondas y solo asciende uno. Ya lo vivimos, hace años perdimos la final a penaltis contra el Condal, después de una prórroga muy dura, y se nos quedó cara de circunstancias. El play-off es una trampa porque exige mucho en poco tiempo y cualquier detalle te deja fuera, pero la ilusión está ahí.

-¿Ve potencial en los regionales?

-Si algún día subiéramos a Preferente, ese sería nuestro techo. Más arriba sería inviable para un club como el nuestro. Aquí no cobra nadie, nunca ha cobrado nadie, ni siquiera en los años que estuvimos en Primera Regional. No tenemos presupuesto para pagar jugadores y esa ha sido siempre nuestra filosofía. Si se diera el caso de ascender a Preferente, que ya sería un logro enorme, tendríamos que replantearnos muchas cosas, porque en esa categoría prácticamente todos los equipos pagan. Habría que buscar más patrocinadores y reforzar la estructura económica, y si no fuera posible, incluso tendríamos que valorar si renunciar, porque el club no puede poner en riesgo su estabilidad.

-¿Cuánto le queda en la presidencia?

-Este año ya habíamos anunciado que queríamos dar un paso al lado. Lo dijimos varias veces antes de las elecciones del club, pero no se presentó nadie. Nosotros ya somos mayores y sabemos que esto exige muchísimo tiempo y dedicación; si lo dejamos y no hay relevo, el club tendría que cerrar, porque ahora mismo no hay quien quiera asumir esa responsabilidad. Y sería una pena enorme, porque levantar todo esto costó muchísimo trabajo. Mientras tengamos salud vamos a intentar encontrar a alguien que reúna las condiciones para tirar del proyecto, pero no es fácil. Todo lo que se ve aquí se hizo con esfuerzo y compromiso.

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