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Jesús González, presidente del Club Patín La Corredoria: "Si no se reforma la pista este año, tenemos los días contados"

"Tenemos unas cincuenta fichas, pero, por culpa de las limitaciones, los jugadores acaban yéndose a otros equipos", lamenta

"Ya me fui apartando de entrenar y la idea es ir dejando también la presidencia, pero hay que preparar el relevo", explica

Jesús González en la pista que espera ver reformada.

Jesús González en la pista que espera ver reformada. / Pelayo Méndez

La Corredoria

Jesús González (Oviedo, 1959) es mucho más que el actual presidente del Club Patín La Corredoria: es uno de sus fundadores, ha ejercido como coordinador durante años y ha pasado buena parte de su vida deportiva entrenando a varias generaciones de jugadores. Tras casi dos décadas vinculado al proyecto, empieza a plantearse dar un paso al lado y ceder el relevo a la nueva generación del club. Sin embargo, no está dispuesto a apartarse del todo sin antes ver culminado uno de los grandes objetivos pendientes: la construcción de una nueva pista que garantice el futuro de la entidad.

-Lleva varios años como presidente, ¿cómo ha sido ese camino?

-Pues la verdad es que no fue algo que buscara. Yo nunca quise ser presidente. Siempre me gustó más estar en el día a día, coordinando, entrenando, trabajando directamente con los chavales. Pero ya se sabe cómo funcionan estas cosas: falta gente, alguien tiene que dar un paso adelante… y al final me tocó a mí. Se podría decir que fui presidente "por accidente".

-Fue uno de los fundadores, ¿qué recuerda de los inicios del club?

-Fueron muy humildes. Estábamos en otro sitio, necesitábamos más espacio y encontramos este. Conseguimos unas vallas prestadas, hicimos una pequeña demostración de hockey… y aquello prendió. A partir de ahí empezamos poco a poco, tirando para adelante con mucha ilusión y sin demasiados medios.

-¿Y cómo ha evolucionado el club desde entonces?

-Durante años el crecimiento fue muy bueno. Fuimos subiendo categorías, llegando incluso a sénior. Pero claro, llegó un punto en el que las limitaciones de la pista nos pasaron factura. No cumple las medidas reglamentarias, le faltan seis metros, que en este deporte es muchísimo. Y eso hizo que, después de crecer, empezáramos a caer poco a poco.

-Parece que la pista es el gran problema...

-Sin ninguna duda. Es el tema clave. De hecho, si no se soluciona este año, el club tiene los días contados. Así de claro. Sin una instalación adecuada no puedes ofrecer futuro a los chavales, y sin futuro, se acaban marchando.

-¿Se está notando esa pérdida de jugadores?

-Sobre todo en las categorías superiores. Ahora mismo tenemos unas 50 fichas y varias categorías, desde los más pequeños hasta juvenil, incluyendo equipo femenino. Pero los jugadores, cuando crecen, no tienen continuidad aquí y se van a otros clubes. Es una pena, porque muchos se forman aquí desde pequeños.

-¿Es difícil atraer a nuevos niños a un deporte minoritario como el hockey?

-Curiosamente no. Es un deporte que engancha mucho cuando lo pruebas. El problema no es captar, es mantener. Tú en tres años puedes sacar una buena generación de chavales, pero si luego no tienen a dónde ir, se pierde todo ese trabajo.

-¿Cuál es ahora mismo el objetivo principal del club?

-Lo tenemos claro: la pista. Todo pasa por ahí. Si conseguimos una instalación en condiciones, podremos volver a crecer, reconstruir el sénior y dar continuidad a los chavales. Pero eso llevará tiempo, no es algo inmediato.

-¿Confían en que los jugadores que se marcharon puedan volver?

-Yo creo que sí. Hay mucha gente de aquí, muy vinculada al club. Muchos están jugando fuera porque no tienen otra opción, pero si esto mejora, seguro que alguno vuelve o, al menos, lo intentará.

-Después de tantos años, ¿le pesa la responsabilidad?

-Muchísimo. Ser presidente es estar pendiente de todo: horarios, entrenamientos, que los chavales vengan, que todo funcione… Es un no parar. Y llega un momento en el que uno tiene que saber cuándo dar un paso al lado.

-¿Está cerca ese momento?

-Sí, poco a poco. Ya me fui apartando de entrenar y la idea es ir dejando también la presidencia. Pero no de golpe. Hay que enseñar a la gente, preparar el relevo. No puedes irte y dejarlo todo tirado.

-¿Hay relevo generacional?

-Están los hijos, gente joven que viene con ganas. Pero necesitan aprender, coger experiencia y entender cómo funciona todo esto. Un club no es solo entrenar, hay mucho más detrás.

-Si tuviera que quedarse con un deseo antes de dar un paso al lado, ¿cuál sería?

-Ver la pista hecha. Ese sería el mayor logro. Porque significaría que el club tiene futuro, que puede seguir adelante sin depender de una sola persona. Y al final, de eso se trata.

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