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Jorge Pertierra de la Uz, el ingeniero que urbanizó La Corredoria: "El cierre del vial de la AS-II es una tema complejo, requiere estudios muy detallados"

"El crecimiento del barrio es algo lógico y la urbanización fue una expansión natural de la ciudad. Es una zona bien comunicada que forma parte del eje entre Oviedo, Gijón y Avilés", explica

Jorge Pertierra de la Uz en su despacho.

Jorge Pertierra de la Uz en su despacho. / Guillermo García

La Corredoria

Jorge Pertierra de la Uz (Soto de la Barca, 1953) es uno de los nombres clave en la transformación urbanística reciente de Oviedo. Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos y director gerente de Incenersa, acumula más de cuatro décadas de experiencia en proyectos de obra civil dentro y fuera de España. Entre todos ellos, destaca especialmente su papel en el diseño de La Corredoria, un desarrollo impulsado por encargo de Sogepsa que convirtió una extensa zona de praos junto al río Nora en el barrio más poblado de la ciudad.

-¿Cómo recuerda La Corredoria antes de urbanizarse?

-Era un paisaje completamente rural. Donde hoy hay edificios y calles, lo que había eran prados con vacas. Yo empecé a trabajar en la primera fase, en la zona que ahora corresponde al plan parcial 8, entre la antigua carretera de Gijón y la AS-II. Aquello no tenía absolutamente nada que ver con lo que es hoy. Era campo abierto, sin apenas construcciones.

-¿Qué les hizo detectar potencial en aquella zona rural?

-Fue una consecuencia del Plan General de Ordenación. Oviedo tenía dos direcciones claras de crecimiento: hacia la zona de Gijón y hacia la zona alta, en dirección a El Cristo y Montecerrao. La expansión hacia La Corredoria responde a esa planificación global. Los técnicos desarrollamos lo que ya viene marcado por ese planeamiento.

-¿Cómo se planteó la distribución del barrio?

-La distribución no es algo improvisado. El urbanismo sigue una metodología muy clara: primero se clasifica el suelo, después se transforma en urbano y, a partir de ahí, se redactan los proyectos y se ejecutan las obras. Todo está bastante reglado. Nosotros aplicamos esos criterios técnicos en función de la normativa vigente en cada momento.

-¿Cuál fue el mayor reto que enfrentó el proyecto?

-Curiosamente, no hubo grandes dificultades técnicas en la obra. Fue un desarrollo bastante fluido. Los problemas aparecieron más adelante, cuando el proyecto fue creciendo y empezaron a intervenir distintas administraciones. Ahí es donde la burocracia se vuelve más exigente y los procesos se ralentizan.

-¿Se diseñó pensando en el futuro o en una necesidad inmediata?

-Se diseñó con una visión de futuro. Los planes generales no se hacen para el corto plazo, sino para décadas. Todo estaba previsto dentro de un crecimiento ordenado de la ciudad. Otra cosa es cómo evoluciona después la realidad, pero la base estaba pensada a largo plazo.

-¿Esperaban que llegara a ser el barrio más poblado de Oviedo?

-Era algo que se podía prever. Cuando conoces el volumen de viviendas proyectadas, es fácil anticipar que habrá un crecimiento importante de población. No fue algo inesperado, sino coherente con el planteamiento inicial. El desarrollo hacia esa zona era lógico: estaba bien comunicada y formaba parte del eje entre Oviedo, Gijón y Avilés. Era una expansión natural de la ciudad.

-Con la perspectiva que da el tiempo, ¿cambiaría algo del diseño original?

-No me gusta atribuirme decisiones que correspondían a la ordenación urbanística, que dependía de otros profesionales. Sí recuerdo elementos como las grandes glorietas, que en su momento llamaban la atención y suponían una apuesta ambiciosa. Con el paso del tiempo, todo se puede cuestionar, pero hay que entender cada decisión en su contexto.

-¿Qué opinión le merece la polémica sobre el vial de la AS-II?

-Es un tema complejo. Yo participé en el estudio informativo del trazado de la AS-II, así que conozco bien la zona. Para que una infraestructura así funcione correctamente hay que tener en cuenta muchos factores: el tráfico, las conexiones, la separación entre accesos… No es una cuestión sencilla. Hoy en día, cualquier decisión de este tipo requiere estudios muy detallados, especialmente de tráfico. Mi opinión es que hay que analizarlo técnicamente antes de posicionarse.

-¿Hay alguna zona que pueda aspirar a ser la próxima Corredoria?

-Podría ser el entorno entre la carretera de San Claudio y la zona de Las Caldas, donde hay actuaciones previstas desde hace tiempo.

-Abriendo más el abanico, ¿qué opina de la gestión urbanística de Oviedo?

-Creo que, en términos generales, es correcta. El urbanismo es una disciplina compleja y muy condicionada por la política y por las demandas sociales. Hoy en día es más difícil que nunca tomar decisiones porque la sociedad es muy exigente y no siempre es fácil llegar a consensos.

-¿Es partidario de recuperar espacios verdes en la ciudad?

-Siempre. Los espacios verdes son fundamentales para la calidad de vida. Ahora bien, Oviedo tiene una ventaja importante: en pocos minutos puedes estar en plena naturaleza. Aun así, es esencial integrar la vegetación en la ciudad y cuidar especialmente los entornos fluviales y naturales.

-¿Qué consejo daría a los jóvenes ingenieros?

-El principal es el trabajo. Es una profesión que exige constancia y dedicación. También es importante tener método. Quizá hoy se busca más equilibrio entre vida y trabajo, pero esta es una carrera que requiere implicación si se quiere hacer bien.

-¿Cómo se imagina Oviedo dentro de 50 años?

-Es muy difícil de prever. La tecnología avanza a un ritmo enorme y eso va a cambiar muchas cosas. Oviedo ya es una ciudad con una calidad de vida muy alta, y seguramente seguirá siéndolo. Lo que no sé es hasta qué punto cambiarán las necesidades y las exigencias de la sociedad.

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