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De jugar con Eusébio en Estados Unidos y ser una estrella del "indoor" soccer a fundar un club en La Corredoria: la historia de Óscar Albuquerque

Siendo compañero del mítico delantero portugués se enfrentó a leyendas del fútbol como Cruyff o Beckenbauer, ahora forma parte de la directiva del Oviedo City y mantiene la pasión por el balón intacta

Óscar Alburquerque, el exfutbolista que jugó con Eusébio y ahora milita en el Oviedo City: "La llegada de Pelé marcó un antes y un después en el fútbol"

Amor Domínguez

La Corredoria

Óscar Albuquerque (Lima, 1954) ha construido una vida marcada por el fútbol y la emigración. Dejó Perú con 15 años para buscar oportunidades en Canadá, donde se formó, creció como futbolista y acabó desarrollando una carrera profesional en plena eclosión del "soccer", compartiendo vestuario con grandes figuras como Eusébio. Tras su retirada, reconvirtió su vínculo con el deporte en proyectos empresariales y, ya en España, fundó el Oviedo City en La Corredoria. "Como todo emigrante, siempre buscas un lugar para vivir mejor", reconoce.

Albuquerque creció en Perú con el fútbol como parte natural de su vida, guiado desde muy joven por su hermano mayor, exfutbolista y figura clave en su desarrollo. A los quince años, movido por la falta de oportunidades que había en su país, decidió hacer la maleta para marcharse a Canadá. "Llegué a Toronto y hacía un frío impresionante, me quería regresar al día siguiente", recuerda. Aquel salto, marcó el inicio de una vida construida lejos de casa, pero siempre ligada al balón.

En Canadá, compaginó los estudios con el fútbol hasta conseguir una beca en la Laurentian University, donde cursó marketing y lenguas. Allí se consolidó como centrocampista y llegó a disputar la Universiada de 1979 en México, una competición internacional que reunía a deportistas universitarios de todo el mundo. De aquella experiencia recuerda, especialmente, el enfrentamiento ante España. "Un compañero mío lesionó a Rafa Benítez", rememora. Aquel episodio marcaría el rumbo del técnico madrileño, que poco después empezaría su carrera en los banquillos.

La selección de Canadá en la universida de México, Óscar sujeta el banderín en la fila de abajo.

La selección de Canadá en la universida de México, Óscar sujeta el banderín en la fila de abajo. / Cedida

Después de aquel campeonato, continuó su carrera combinando el fútbol once con el fútbol indoor, una modalidad muy popular en Estados Unidos durante los meses de invierno que se jugaba en los recintos de hockey. Paralelamente, también formó parte del auge del fútbol profesional en Estados Unidos, en una etapa previa a la actual MLS, cuando el país comenzaba a atraer a grandes figuras internacionales.

En ese contexto llegó a compartir vestuario con nombres ilustres como Eusébio, el excapitán del Real Madrid Manuel Velázquez o el portugués António Simões, y a enfrentarse a leyendas como Pelé, Franz Beckenbauer o Johan Cruyff. "Eusébio era un futbolista fantástico, con una técnica fabulosa y una inteligencia enorme en el campo. Además, pese a todo lo que había ganado, también era una persona muy humilde", recuerda.

El fútbol sigue presente

Se retiró a los 37 años, después de más de una década como profesional. "El fútbol indoor te machacaba mucho el cuerpo y entendí que ya era la hora de dar un paso al lado", reconoce. A partir de ahí inició una nueva etapa lejos del terreno de juego, aunque sin alejarse del deporte, comenzando con un negocio vinculado a la venta de ropa de fútbol.

En 2014 dio un nuevo giro a su vida y se instaló en España, con la idea de abrir oportunidades a jóvenes futbolistas. Comenzó a traer jugadores desde Estados Unidos para que entrenaran y probaran suerte en equipos españoles, un proyecto que fue creciendo con los años. En ese proceso amplió también su red de contactos en el fútbol europeo y entabló una estrecha amistad con la leyenda italiana Paolo Rossi.

António Simões, Óscar Albuquerque y Paolo Rossi en una quedada en 2017.

António Simões, Óscar Albuquerque y Paolo Rossi en una quedada en 2017. / Cedida

Con el paso del tiempo, aquel proyecto acabó tomando forma definitiva con la creación del Oviedo City, asentado en el barrio de La Corredoria. Hoy, su vida sigue girando en torno al balón, aunque desde otra perspectiva. Los fines de semana se reparten entre el campo del Díaz Vega y los desplazamientos para seguir de cerca a sus hijos, Roberto y Renato, que compiten en el fútbol regional asturiano. "Al final, lo más importante es la pasión. Si tienes eso, todo lo demás acaba llegando solo".

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