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Aumentan las quejas vecinales en La Corredoria por los partidos de fútbol improvisados en la calle

Las protestas se concentran en el parque de la plaza del Conceyín, por balonazos cerca del área infantil, y en Josefina Argüelles, por el ruido constante del balón contra las fachadas

Un cartel que prohíbe jugar al fútbol en un espacio público.

Un cartel que prohíbe jugar al fútbol en un espacio público. / LNE

La Corredoria

Balones, ruido y tensión vecinal en La Corredoria. El aumento de partidos improvisados en espacios públicos del barrio ovetense ha desatado en las últimas semanas una creciente polémica vecinal, con quejas reiteradas que ponen el foco en un problema de convivencia aun sin resolver. La utilización de zonas no habilitadas como improvisados campos de fútbol ha intensificado el malestar entre residentes, que alertan de las consecuencias de esta práctica en el día a día del barrio.

Uno de los principales puntos conflictivos se sitúa en el entorno del parque de la plaza del Conceyín, donde varias familias han trasladado su inquietud por la intensidad de los juegos con balón. La cercanía entre el área infantil y los espacios utilizados para jugar al fútbol ha provocado diversos balonazos a menores de corta edad, generando situaciones de riesgo y obligando en algún caso a acudir al centro de salud por golpes en los brazos.

El segundo foco de quejas se encuentra en la calle Josefina Argüelles, donde vecinos de varios bloques de viviendas denuncian un ruido constante durante amplias franjas del día. El impacto repetido del balón contra las fachadas, unido al alboroto de los partidos, está afectando de forma directa al descanso vecinal. La persistencia de esta situación ha generado un creciente malestar, especialmente entre quienes residen en las plantas más bajas.

Ante este escenario, una parte del vecindario reclama la adopción de medidas más estrictas, como la prohibición de jugar al fútbol en espacios no habilitados del barrio. Además, se insiste en la responsabilidad de los padres en la supervisión de estas actividades, al considerar que una mayor implicación podría evitar conflictos y reducir los incidentes registrados en las últimas semanas.

Frente a estas posturas, también ha emergido una corriente que defiende el derecho de los menores al uso del espacio público para el juego. Este sector subraya la falta de alternativas deportivas en la zona y aboga por buscar un equilibrio que permita compatibilizar el ocio infantil con la necesaria convivencia vecinal.

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