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La Corredoria recompone su memoria colectiva con el puesta en marcha de "Huellas"

Es una iniciativa de la candidatura de Oviedo a Capital Europea de la Cultura 2031 que invita a los vecinos a convertir sus recuerdos privados en una obra comunitaria sobre la historia del barrio

Por la izquierda; Pepe Mompeán, Ainhoa Valle, Irma Collín y Zoe López en El Cortijo.

Por la izquierda; Pepe Mompeán, Ainhoa Valle, Irma Collín y Zoe López en El Cortijo. / Pelayo Méndez

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La Corredoria

"La cultura no solo sucede sobre un escenario, también está en la calle", defendió este martes Pepe Mompeán, coordinador general de la candidatura de Oviedo a Capital Europea de la Cultura 2031, durante la presentación de "Huellas" en el centro social El Cortijo de La Corredoria. La frase resume el espíritu de un proyecto que quiere demostrar que la memoria familiar, las fotografías guardadas en casa y las historias de barrio también forman parte del patrimonio cultural de la ciudad.

El barrio de La Corredoria empieza así a recomponer su memoria colectiva foto a foto. El centro social El Cortijo acogió este martes la puesta de largo de "Huellas", una iniciativa artística y comunitaria integrada en el programa "Puxa el barrio" que invita a los vecinos a abrir sus álbumes familiares, rescatar imágenes domésticas y convertir esos recuerdos privados en una obra colectiva sobre la memoria cotidiana de Oviedo.

El proyecto se desarrollará durante los meses de mayo y junio. Los participantes podrán aportar retratos antiguos, fotografías de celebraciones familiares, escenas de la vida diaria o imágenes del barrio para trabajar sobre ellas junto a las artistas Irma Collín y Ainhoa Valle. El resultado final será una exposición abierta a la ciudadanía, concebida como un espacio de encuentro entre generaciones y entre distintas formas de mirar la ciudad.

Mompeán enmarcó la iniciativa como "una de las primeras acciones que pone en marcha el Plan Estratégico de Cultura de Oviedo", un documento que plantea "un nuevo modelo cultural para la ciudad". Entre sus acciones principales, explicó, figuran las residencias artísticas en los centros sociales, una red que calificó como "una maravilla" y que cuenta con 53 centros sociales repartidos por todos los barrios y por todo el territorio del concejo.

"Lo que hacemos en esta ocasión es conectar el tejido cultural, el tejido artístico, a través de estas residencias, con los usuarios y con los vecinos de cada uno de los barrios", señaló el coordinador de la candidatura. Para Mompeán, "Huellas" transmite que la cultura "forma parte de la vida cotidiana de todos los vecinos" y que puede actuar como una herramienta comunitaria de reconocimiento, vinculada a "la memoria y a la historia del barrio".

La codirectora artística de la capitalidad, Zoe López, explicó que "Huellas" trabaja con "la memoria cotidiana de personas que son usuarias de estos centros" y con unos archivos personales que poseen "una dimensión también artística y creativa muy interesante". Según López, la clave del proyecto está en transformar esos fondos íntimos en un relato compartido. "Vamos a asistir a cómo la memoria individual forma también parte de la memoria colectiva", afirmó. Esa mirada, añadió, permite descubrir "cómo era todo y cómo se veía todo hace una o incluso dos generaciones".

La visión de las artistas

La fotógrafa de LA NUEVA ESPAÑA y artista del proyecto, Irma Collín, insistió en el carácter abierto de la iniciativa. "Lo más importante de este proceso es que es un proceso participativo. Estamos abiertos a la sorpresa, a lo que suceda; lo importante es estar despierto para descubrir", afirmó. Collín explicó que "Huellas" no pretende construir "un mapa cronológico ni histórico", sino un mapa emocional del barrio. "Es poner el foco en las historias de las personas que conforman los barrios y así tejer entre todos los hilos de todas las personas que van a participar", señaló.

La creadora se mostró especialmente ilusionada con el trabajo en La Corredoria, un barrio que destacó por su fuerte tejido asociativo. "Es increíble la cantidad de asociaciones que hay en La Corredoria", comentó, destacando que "lucharon muchísimo por el barrio para fortalecerlo y para crear una cohesión". Collín concluyó asegurando que esta oportunidad es "un auténtico regalo" y se mostró expectante por ver "qué florece de este trabajo".

También la artista Ainhoa Valle destacó que "nos resulta superinteresante activar el archivo familiar para poder ampliar la memoria emocional de Oviedo". Valle recordó que la memoria urbana suele estar construida por los medios de comunicación o por fotógrafos profesionales, pero que al indagar en las fotografías domésticas aparecen "auténticas joyas" de arqueología visual.

"Cuando tú empiezas a dialogar con una fotografía, empiezan a surgir las historias y a brotar las memorias", explicó Valle. Ese diálogo con las imágenes es, precisamente, el motor de "Huellas": que la memoria de Oviedo se amplíe "a través de las personas que viven en la ciudad" y que los barrios encuentren en la fotografía un espacio para contar sus historias, generar redes y reforzar vínculos.

La intención de las impulsoras del proyecto es que el proceso de trabajo desarrollado durante mayo y junio cristalice en una exposición en septiembre, donde se mostrarán los resultados de esta primera experiencia en El Cortijo. La propuesta nace, además, con vocación de continuidad: el objetivo es que más barrios de Oviedo se sumen a la iniciativa y que sus vecinos puedan aportar también sus propios archivos familiares para seguir ampliando, desde lo cotidiano, la memoria colectiva de la ciudad.

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