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Pelayo y Lucía nacieron hace 20 años en La Corredoria, hoy convertido en una "pequeña ciudad": "Antes te asomabas a la ventana y veías verde, ahora urbanizaciones"

"Cada vez hay más gente, más bares y más comercio; que haya más vida es genial", aseguran los dos jóvenes del barrio más populoso de Oviedo

Lucía López y Pelayo García posan en la plaza del Conceyín.

Lucía López y Pelayo García posan en la plaza del Conceyín. / Mario Canteli

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La Corredoria

Así las cosas, La Corredoria ya no es solo un barrio al norte de Oviedo. Es, desde hace años, el más populoso de la ciudad y uno de los mejores termómetros de su crecimiento reciente. Su evolución demográfica ilustra bien esa transformación. En 1986 apenas rondaba los 2.000 vecinos; en 2000 ya superaba los 5.700 y, tras años de expansión urbanística, en 2026 rebasa los 20.000 habitantes. Cada vez más familias buscan acomodo en esta zona y sigue muy presente la presencia de aquellos que se mudaron a principios de siglo para echar raíces.

Pelayo García, de 20 años, y Lucía López, de 25, nacieron en La Corredoria y crecieron al mismo ritmo que el barrio. No hablan de oídas. "Antes me asomaba a la ventana y veía verde, ahora urbanizaciones", recuerda ella. García coincide en esa impresión de cambio acelerado, aunque lo resume desde una mirada positiva: "Cada vez hay más gente, más bares y más comercio. El crecimiento fue muy positivo, que haya más vida es genial".

Los dos coinciden en que La Corredoria se ha convertido en un barrio donde cada vez hace menos falta "bajar a Oviedo" para resolver el día a día. Servicios, supermercados, hostelería, transporte, centros educativos, zonas verdes y comercio de proximidad forman parte de una oferta que, aseguran, cubre casi todas las necesidades. "Hay de todo", resumen. Esa sensación de suficiencia es, para ambos, una de las grandes ventajas de vivir en un barrio grande, cómodo y bien conectado.

La excepción está en el ocio nocturno. Cuando toca salir de noche, lo habitual sigue siendo desplazarse al centro de Oviedo. No lo viven como una carencia grave, sino como parte del carácter familiar de La Corredoria, un barrio con mucha población joven, pero también con muchas familias. Para Pelayo García, además, hay un punto de ocio muy presente en su rutina: Parque Principado, habitual para pasar tardes con amigos.

Lo que más celebran es la comodidad. Las conexiones, la actividad diaria y la independencia que ofrece un barrio tan poblado les hacen sentir que La Corredoria funciona casi con autonomía propia. "Somos una pequeña ciudad", coinciden. Esa idea se repite también entre quienes empiezan a plantearse independizarse: muchos jóvenes del barrio, cuentan, intentan buscar piso sin marcharse de allí, quieren seguir cerca. El problema es que los precios se están disparando, precisamente por lo que hace atractivo al barrio: su ubicación, sus servicios y esa vida propia que La Corredoria ha construido a base de crecer.

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