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La historia de David Alonso: catorce temporadas y casi trescientos partidos con el brazalete de La Corredoria

El veterano jugador ovetense repasa una trayectoria desde sus inicios en los Dominicos y la cantera del Real Oviedo hasta una nueva promoción con el equipo del barrio que puede marcar su despedida

David Alonso, capitán de La Corredoria, sobre el césped del Díaz Vega.

David Alonso, capitán de La Corredoria, sobre el césped del Díaz Vega. / Irma Collín

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La Corredoria

David Alonso representa como pocos el sentimiento de pertenencia a un club. Formado entre los patios de los Dominicos, el fútbol base ovetense y la cantera del Real Oviedo, el capitán de La Corredoria ha construido una trayectoria marcada por la fidelidad, la resiliencia ante las lesiones y casi 300 partidos con la camiseta del equipo del barrio. Catorce temporadas después de su regreso, y con la retirada cada vez más cerca, afronta una nueva promoción de ascenso con un último deseo: devolver a La Corredoria a Primera Regional antes de decidir si cuelga definitivamente las botas.

Dio sus primeras patadas al balón con cinco años, en el colegio de los Dominicos de Oviedo. Fue "por iniciativa propia", aunque pronto descubrió que el fútbol era su gran pasión. De allí pasó, con siete años, al Deportes Marigil, aquel equipo ligado a la tienda de Julio Marigil que durante años tuvo mucho nombre en el fútbol base ovetense y en los torneos de fútbol sala de la ciudad. "En benjamines jugaba de cierre y se me daba bien defender. Guardo muy buenos recuerdos de mis primeros partidos", confiesa el hoy capitán de La Corredoria.

Aquellos torneos le abrieron la puerta del Real Oviedo. Los ojeadores del club azul se fijaron en él y David Alonso pasó a formar parte de la cantera, donde jugó desde alevines hasta infantiles. Allí coincidió con Michu y vivió una etapa que recuerda con cariño. "Jugar en el equipo de mi ciudad fue lo máximo", asegura. Al llegar a cadetes dejó la disciplina del conjunto carbayón y puso rumbo al Astur. Saúl Berjón, recuerda, se incorporó a aquel equipo justo cuando él ya había salido.

Una imagen de su paso por el Real Oviedo, Alonso posa sentado en el centro de la fila de abajo.

Una imagen de su paso por el Real Oviedo, Alonso posa sentado en el centro de la fila de abajo. / LNE

Después de tres años en el Astur, Alonso puso rumbo en juveniles a la Peña Oviedista Berto, una etapa en la que empezó a jugar en el centro del campo. Allí se cruzó con José Crespo, el entrenador que, según dice, más le marcó en toda su carrera deportiva. En su último curso juvenil recaló en La Corredoria, sin saber entonces que aquel paso sería el inicio de una relación larguísima con el club. Aquella primera experiencia, sin embargo, fue breve porque en su primer año sénior se marchó al Pumarín de la mano del propio Crespo.

Pumarín, Siero, Riosa, Llanera y, de vuelta, La Corredoria en el arranque de la temporada 2011/2012. Desde entonces, David Alonso ya no se movió del club del barrio. Regresó a casa y se quedó. En su segunda temporada asumió la capitanía, un brazalete que le llegó de forma natural por el peso que ya tenía dentro del vestuario y por el recuerdo de su anterior etapa como juvenil, cuando también había sido capitán y había celebrado un ascenso con la camiseta de La Corredoria.

Catorce temporadas después, David Alonso ronda ya los 300 partidos con La Corredoria, una cifra que resume mejor que nada su vínculo con el club. Ha visto pasar generaciones, entrenadores y compañeros, pero nunca perdió el sentido de pertenencia. "Para mí La Corredoria es lo más; el mejor club del mundo", confiesa el capitán, que siempre eligió quedarse en el barrio pese a haber tenido otras opciones en el fútbol regional.

Cuatro promociones de ascenso después, David Alonso conoce mejor que nadie lo que significa jugarse una temporada en dos partidos. Con La Corredoria ya vivió derrotas amargas y también alegrías enormes, aunque guarda con especial cariño el ascenso de hace dos temporadas frente al Boal. "Fue un partido muy emotivo. Después de tres eliminatorias volvimos a subir al equipo a Primera Regional, que era el objetivo que teníamos", recuerda.

¿Último año?

Alonso no tiene claro si este será su último baile. Lleva tiempo diciéndose que cada temporada puede ser la definitiva, pero siempre acaba encontrando un motivo para seguir. El trabajo, los años y dos lesiones graves —una rotura de ligamento cruzado con 20 años y una fractura de tibia hace cuatro o cinco temporadas— le han ido acercando a la retirada, aunque el fútbol todavía le tira. "Siempre digo que va a ser el último año y luego acabo renovando. Ya va llegando el momento de colgar las botas y pensar en desempeñar otra función en el club", reconoce.

Antes de tomar una decisión, el capitán tiene un objetivo entre ceja y ceja: devolver a La Corredoria a Primera Regional. Quiere dejar al equipo donde lo encontró cuando regresó al barrio. "Mi objetivo es volver a dejar a La Corredoria donde la cogí", asegura. Si el ascenso llega, quizá sea el final perfecto. Si no, admite que podría volver a picarle el gusanillo: "Soy cabezón. Si seguimos en la misma categoría, diría: hay que volver a intentar subir".

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