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Con vistas al Naranco

Dámaso Alonso en los Oscos

Las vinculaciones del poeta y académico con la región

Oí a Juan Goytisolo, que acaba de irse más allá de Marrakesh/Sarajevo/Barcelona/ Níjar/La Chanca, que La generación del 27, tan considerada edad de plata de nuestra Poesía, fue invento de Dámaso Alonso para evitar 1931, o generación de la República. No sé, probablemente Juan, persona de calidad, salvo en el tema saharaui, careciera de razón pues no cabe dudar del viaje iniciático a Sevilla en busca de Luis de Góngora que tiene fecha: 17/12/27, por el tercer centenario de la muerte de don Luis.

Dámaso Alonso tuvo muchos enemigos. No es poco que Neruda lo maldijera en el Canto General y que Luis Cernuda lo llamara Desamado, congénere de las bestias y demás. Sin embargo, es escritor muy importante, director un tiempo de la Real Academia de la Lengua, vinculado a Ribadeo y a la ribera asturiana del Eo. Será siempre inolvidable su dignidad de negarse a la pretensión del régimen de dar como sillones vacantes los de académicos exiliados, lo que me recuerda Alejandro Duque Amusco, y algo supe antes por Salvador de Madariaga.

Una lectura atenta de "En la Costa de Santiniebla", el topónimo del Castropol cernudiano, da cuenta del encuentro entre ambos poetas, Cernuda y Alonso, al que llama Demetrio V., en el antiguo castropolense Hostal Guerra. No obstante, Luis López, auténtica autoridad en poesía y en los detalles zonales, sostiene, contra lo que escribe el propio narrador que la Sonata a Kreuzer que escucha en la primera mañana de su llegada a las Misiones Pedagógicas de Agosto/1935 pudiera no provenir de un gramófono de Alonso sino de un ensayo, o cultísimo divertimento, de una miembro de la familia Loriente. En cualquier caso, Alonso paraba para sus estudios de campo en La Argentina, donde se sitúa ahora la carretera general, entre el hotel Peñamar y los restaurantes Casa Vicente y Peñamar, en la curva de la entrada principal a Castropol.

Este curso pasado el Ayuntamiento de San Martín de Oscos, a iniciativa de Carlos Fernández, un funcionario ingeniero regional de espíritu renacentista, ha rescatado la presencia de Dámaso Alonso con una excursión conmemorativa. A los asistentes se les repartió "Narraciones orales en el gallego-asturiano de Los Oscos", entrañable librito del también autor de "Los hijos de la ira", en edición de 2007 de la rigurosa siempre KRK.

No pude asistir, como hubiera querido, pero vaya para los organizadores el testimonio de mi admiración. Los Oscos, en general, son mucho. Enhorabuena, amigos de la mejor cultura en edénico paisaje.

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