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La mar de Oviedo

Cotalba

Si me leéis, aún estáis a tiempo de hacer mi reciente caminata (Irene y Pablo Lavilla no me dejarán mentir) desde Pandecarmen, más allá de la Vega de Enol, por el Pozo del Alemán, vega la Piedra, canal de Canraso, la Rondiella, majada del Hoyo Seco, collado Gamonal, Vegarredonda, para repostar agua, atravesar neveros hasta el collado de la Torga, dejar de lado el refugio Pedro Pidal, dispuesto para pasar la noche y filosofar, asomarse al mirador de Ordiales, donde difícilmente reposa el Marqués de Villaviciosa, el más intrépido montañero que se ha visto y verá, con la panorámica estremecedora al valle de Angón, para subir por roca y nieve hasta la cumbre del Cotalba, el pico más occidental del macizo del Cornión, desde el que se ve Oviedo o poco le falta. Y a volver se ha dicho, para darse un calón en el pozo citado, arroyo del Pomperi. Y no cuento esto para dar trabajo a los fisioterapeutas ni quitar clientes a los psiquiatras.

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