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CON VISTAS AL NARANCO

¿Falsificación del Guernica?

Paco Trinidad, escritor lavianés al que tanto debemos los asturianos por seguir popularizando a sus paisanos Armando Palacio Valdés, de Entrialgo, y Emilio Barbón, de El Rebollosu/Pola, me pregunta por una cita de la escritora Nines Arenillas sobre los orígenes ovetenses de Concha Espina. Los pliegues de mi memoria se sintieron benéficamente excitados. En efecto, recuerdo la tarde noche del siglo pasado que, en el Hotel de La Reconquista, Nines me contó cosas muy sabrosas de las que solo llevé a la estampa a esa Concha Espina. Entonces yo era alcalde empecinado en el paso de tantos escritores.

Me volví, sin embargo, a acordar de la encantadora Nines al referirme al magnífico libro de Genoveva Tusell sobre el rescate del Guernica. Y es que me refirió en aquella conversación la falsedad documental que hubo de realizarse de los archivos de Luis Araquistain, embajador español en París (1937), para acreditar el acceso a posesión y propiedad del Estado sobre el cuadro más famoso del siglo XX.

Soy de los escasos españoles que han visto el Guernica en Nueva York, en el Casón del Buen Retiro y en el Museo Nacional Reina Sofía, el Reina. Puede que todavía haya quien además lo viesen en el pabellón de París-1937 y/o en el taller picassiano de la casa Balzac donde se pintó. En cualquier caso, mucho me presta que, tras las fases del molesto Covid, se vuelva a contemplar con las limitaciones de seguridad que procedan. Las tachas documentales que me transmitió Nines Arenillas no han trascendido en tiempo hábil en que USA y el MOMA hubieran podido poner dificultades.

La anécdota de la falsificación archivística es una más en este mundo en el que, desde la fundación conventual de Oviedo a otros muchos documentos retocados, suele aflora la mentira con apariencia de verdad.

Trampeados o no los documentos del Guernica ¡bendita recuperación de lo mejor de España para España!

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