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Una ciudad al pastel

La necesidad de que Oviedo cuente con una muestra confitera

La capital del Principado siempre se ha caracterizado por contar con excelentes pastelerías, especialmente en la última centuria. La materia prima de sus propuestas y los aplicados y exigentes maestros dulceros, han contribuido a ese mérito y a convertir Oviedo en una ciudad pastelera de primer orden. En mis viajes

Y cuando pongo a Oviedo como ejemplo de ciudad de sabrosos bocados dulces es porque en las diversas pastelerías existentes en todo el perímetro urbano la calidad de sus preparados manda y ahí reside el éxito y la concurrencia clientelar en esos locales de sabiduría, sentimiento, merienda, chocolate y café.

Nombres de pasteles tan llamativos y eufónicos como carbayones, bartolos, milhojas, piononos, petisús, glorias, palmeras, raíles, bucles, tartaletas, astures, emparedados, cubiletes, olgas, lazos, reinosas, lenguas, teclas, mojados, herraduras, cuadrados, canutillos, tocinillos de cielo, pañuelos, almendrados, leticias y muchos más entre una variedad destacada donde el sabor, la presencia y la textura dominan a la vista de un excelso pastel. Los maestros pasteleros Ataúlfo Costales y Federico Álvarez que regentan las confiterías Asturias y la Mallorquina, respectivamente, señalan que Asturias en general y Oviedo en particular sobresalen en materia pastelera por el buen hacer de sus equipos de obrador y por los productos de altura que se emplean en las elaboraciones finales. Y la capital asturiana está a la cabeza en España en materia de confitería por el trabajo bien hecho y por esas mantequillas auténticas, base fundamental de un pastel de nivel organoléptico, apuntan con firmeza y categoría. Locales emblemáticos como Camilo de Blas, Peñalba, Rialto, La Mallorquina, Asturias, Ovetus, Auseva, Jarama o Balbona, junto a otras pastelerías de calidad contrastada, sitúan a Oviedo en una ciudad de talante llambión y donde gusta el dulce está la felicidad, dicen algunos expertos en tratados reposteros. Por ello sería loable e interesante, a sabiendas del Gremio de Confiteros y Pasteleros de Asturias, organizar aquí en Carbayonia, Vetusta, Lancia o Pilares una muestra nacional donde la pastelería local y regional se exhiba como realidad de un sentir y una tradición dulzona de altos vuelos. El Ayuntamiento de Oviedo, a buen seguro que apoyaría esta iniciativa. Una manera popular de proyectar esos valores artesanos y demostrar que Oviedo tiene en sus obradores calidad artística, ideas magistrales y oficio singular y técnico donde la masa hojaldrada, la manguera merengada y el horneado feliz contribuyen a ofertar una marca de calidad. Oviedo y sus pasteles. La dulzura como arte.

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