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Álvaro Faes

Una explicación para el comercio de Oviedo

El extraño criterio a la hora de decidir cierres en la capital

¿Tiene más riesgo comprar un jersey que un ramo de flores? ¿Unos zapatos que un perfume? ¿Unos pendientes que un paquete de tabaco? ¿Un peluche que hacerse las uñas? Parece que así lo creen las autoridades asturianas, visto qué negocios abren y cuáles no en en esta fase de restricciones

El comercio de Oviedo merece saber los porqués. Los minoristas de la ciudad reúnen a 3.600 autónomos y 14.000 empleos en 2.030 establecimientos. Pues 280 del textil y del calzado, además de las joyerías, jugueterías y la venta de electrodomésticos, se han quedado fuera de juego, junto a los bares, el patito feo de esta horrible crisis. Los hay con la puerta a medio abrir que sirven cafés para llevar. Menos da una piedra.

Oviedo, de siempre, ha sido el armario de Asturias. Antes de las grandes cadenas, el desplazamiento a la capital para lo del vestir era obligado. Muchas de las mejores tiendas del norte de España brotaron en las aceras carbayonas, un lugar de acogida para muchos que se hicieron grandes: Máximo Secades, Nilo del Cano, José García Monje, Ángel del Río, Luis Botas... Citar a algunos de los señalados en la historia del textil en la ciudad es dejarse con seguridad a unos cuantos en el tintero. Y las actuales generaciones, con otros modelos de negocio y conviviendo con marcas de alcance global han sabido recoger el testigo de los anteriores y mantener alto el listón de la calidad.

Lo dicho, Oviedo necesita explicaciones sanitarias a su encierro, a su confinamiento perimetral y a las restricciones a numerosas actividades. La capital ha entrado en el mismo paquete que Gijón y Avilés, con mejores datos de incidencia del virus.

Actualizados el pasado lunes, los gijoneses sufren 756 casos por cada 100.000 habitantes; Avilés tiene 387 y Oviedo solo 243, detectados en los catorce días anteriores. En términos absolutos, Gijón cuadruplica a la capital, con 2.057 positivos detectados, a cambio de 535. Solo ayer el alcalde, Alfredo Canteli, lanzó una queja al aire que encontró respuesta a 28 kilómetros en la socialista Ana González. No es cuestión de pelearse, pero a Oviedo se le debe una explicación.

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