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Maria Jose Iglesias

La última llamada

La querida voz de Alberto Polledo, siempre con la broma y la ironía a punto, se apagó para siempre ayer, pero esta periodista que escribe tuvo el privilegio de escucharla hace unos días, en una llamada desde el HUCA, muy temprano en la mañana. Alberto telefoneaba simplemente para saludar, algo que apenas ya nadie hace. No hablamos de la Balesquida, ni del Camino de Santiago, su debilidad, tampoco de los monumentos olvidados por el concejo. Aquella llamada me sonó a despedida y nunca me alegraré lo bastante de llegar a descolgar el teléfono. Al otro lado estaba un hombre que amaba a su familia, los libros, a Oviedo y a las montañas, un “paisano” de ley.

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