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Tuve el privilegio de contar con Alberto Polledo, fallecido el pasado día 23, para la presentación en el Club de LA NUEVA ESPAÑA de Oviedo de mi novela “Todo fue en La Habana” en 2013. Alberto era una persona que emanaba cordialidad, merecedora de afecto, servicial y atento. Regentó la librería Santa Teresa de Oviedo, donde lo conocí hace bastantes años, y de allí partió nuestra relación, que me atrevo a decir de amigo, porque él era una persona entrañable y generosa. Siempre dispuesta a prestar ayuda o colaborar en lo que se le solicitara. Fue jurado del premio de cuentos Ayuntamiento de Teverga en 2012, junto a Celso Peyroux y el que suscribe, promovido por el alcalde Mino Álvarez y la concejala de cultura Susana Fernández. Donde se desplazó para deliberar y a la entrega de premios.

En Oviedo era un referente donde acudía todo el mundo interesado por los libros. Involucrado en muy diversas actividades sociales y culturales, tenía Asturias como objetivo de sus escritos, de viajes, de rutas, del arte. Desde mi sencilla relación con él sólo puedo destacar su bondad, su capacidad de empatía y su cordialidad en el trato. Si hay que destacar algo de Alberto Polledo yo creo que era de esas personas que saben mucho más de lo que aparentan, y que su sencillez, su discreción y su saber estar, le hacían mantenerse muchas veces en segundo plano cuando era merecedor de ser el protagonista. Una gran tristeza su pérdida. Descanse en paz.

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