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Ana Taboada

Polledo, un imprescindible para Oviedo

A Alberto lo conocí en mi juventud despachando en su librería, siempre concurrida, cuando me acercaba para comprar novedades en novela de ciencia ficción, a la que éramos tan aficionados en la familia; también los nombres de Manuel Vázquez Montalbán, Paul Auster o Milan Kundera se asocian ahora en mi

¡Quién me iba a decir que muchos años después, en 2019, estaría escuchándole delante de un café decirme que sí, que le ilusionaban los proyectos políticos que nos traíamos entre manos para la ciudad de sus amores, Oviedo, hasta el punto de formar parte en nuestra candidatura municipal! A pesar de su delicado estado de salud y de las circunstancias propias de la pandemia que todos estamos sufriendo, seguimos comunicándonos, siempre tan animoso como atento a la situación política local: el mosaico del Paseo de los Álamos, el Naranco, la conservación y el cuidado de los referentes patrimoniales, naturales y culturales de Oviedo.

Nunca dejó de estar al día de la actualidad política municipal y nos trasladaba habitualmente sus preocupaciones por el devenir del actual gobierno bipartito. Eran de envidiar su jovialidad y su mirada de futuro, que compartió con la candidatura municipalista de Somos Oviedo/Uviéu, trasladándonos su imaginario de ciudad y de concejo, sus objetivos de volver a mirar al Naranco, de hacer llegar la cultura a todos los barrios y a todos los estratos sociales, de hacer ciudadanía crítica frente a esa ciudad que siempre puede parecer dormida.

Generoso, desprendido, con mirada joven pese a su edad. Ecologista convencido (de los que pisan caleya), caminante y montañero incansable, preocupado por los avances digitales y la robotización y por esa posible deshumanización y aculturización a las que nos puede llevar la deriva de las pantallas. La lectura de su último libro de relatos, “En la intimidad”, presentado en verano del 2019 en la Biblioteca La Granja, nos deja al Alberto más cercano, preocupado por el futuro de la humanidad, por la desigualdad, y por la justicia social.

A Alberto y a su familia solo nos resta dejarles constancia de nuestro agradecimiento por tanto que dejó a Oviedo y prometerle que, frente al gatopardismo imperante, seguiremos trabajando por esa ciudad moderna, justa, culta y sostenible por la que él mismo peleó.

Hago mías las palabras de Bertolt Brecht para decir que si hay hombres que luchan un día y son buenos, los que luchan toda la vida son los imprescindibles. Y Alberto Polledo, para Oviedo, ha sido un imprescindible.

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