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Antonio Masip

Con vistas al Naranco

Antonio Masip

Ciudad compostelana y carolingia

El olvido de la capital asturiana en el Camino y el origen en la misma de la ruta primitiva

La vinculación de Oviedo al Camino de Santiago parece evidente pues el Camino empieza en El Salvador con Alfonso II, rey alcalde, como primer peregrino. La documentación probatoria es demasiado evidente, pero no puedo dejar de recordar al balesquido Alberto Polledo.

Iniciado el Camino, por incomodidad andarina y supuestas inseguridades, cuajó el impropiamente llamado Camino francés, que desde el carolingio Roncesvalles pasaba por León, pero los mismos galos mapearon enseguida retoque, redundancias traductoras aparte, con el famoso “Quien visita Santiago y no el Salvador, visita al criado y no al Señor”. Hubo leyendas varias tal Bernardo del Carpio, de genes ovetenses y saldañeses y espadón en espiral carolingio/anticarolingio. ¿Por qué no asumir el ingenio de Graciano García llamando “Camino de los poetas” al paso astur, compostelano o carolingio? Los suelos circulares de la rotonda, de la entrada en cuesta y otros pavimentos podrían convertir sus baldosas en estrofas poéticas. Pisadas; besadas piedras dirían Enrique Álvarez Areces y el gran Borges.

Para cumplir estrictamente, los europeos bajaban de León a La Manjoya y luego a la Catedral. Hay peregrinaciones menores costeras, pero el protagonismo ovetense es incuestionable.

Sin embargo, finiquitando el siglo pasado, hubo intento de desnaturalizar el Camino y su eje vertebrador de El Salvador.

El ardid tuvo doble hito. Primero fue borrar, o minusvalorar, Oviedo en Grases/Villaviciosa, reduciendo a vía secundaria la dirección capitalina. Segundo la pretensión que Juan Pablo II, el único Papa que, en ejercicio, visitó Asturias, pasara por Llanera y Covadonga sin la Catedral, cuya Torre ¡vería a cinco kilómetros! Recuerdo un responso por Alfonso II, la presentación de la edición de GEA/Gómez Tabanera de la biografía del Rey Alcalde y la entrega de la réplica de las sandalias de San Pedro, que me ideó el gran Felipe Prieto. Quedaron, creí, las cosas claras en gestos históricos y sendas publicaciones al efecto.

Ahora deberíamos estar atentos a responder nuevos y sofisticados ataques a la Historia y al alma de Oviedo. Por cierto, mucho ojo con el trazado definitivo de la ruta carolingia Aquisgrán/Oporto. ¿No es la relación entre Carlomagno y Alfonso II el origen de la Unión Europea?

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