Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Esteban Greciet

Necrológica

Esteban Greciet

Adiós a José María Ferrer, un ciudadano discreto

Homenaje a un eficaz funcionario de la Seguridad Social

Es verdad que al morir un amigo de toda la vida algo nuestro se acaba. Experiencia que a la gente mayor, como quien esto escribe, se le repite ya con alguna frecuencia. Un proceso al que uno no se acostumbra nunca porque tras otra ausencia siempre nos queda un espacio

José María Ferrer, hombre de mi tiempo, ha fallecido tras una larga enfermedad, postrado en silla de ruedas y asistido con abnegada heroicidad por su mujer, Ángeles, cincuenta años juntos. Y las visitas frecuentes de su hijo Ricardo desde Zaragoza donde ejerce su trabajo de ingeniero.

Quien esto escribe no trae aquí por razón de amistad el comentario sobre el acabamiento de José María sino por su personalidad ejemplar, su discreción, su modestia personal, y la proyección pública de su tarea de eficaz funcionario de la Seguridad Social, desempeñado durante medio siglo en puestos clave.

José María cursó con brillantez los estudios del bachillerato antiguo de siete años y también la carrera de profesor mercantil. Aprobó en los primeros años cincuenta la oposición a un cuerpo de titulados para la Seguridad Social. Y poco después enfermaba por sorpresa en uno de aquellos males considerados entonces como incurables. No obstante remontó la situación y desempeñó su trabajo en puestos clave toda su vida laboral hasta la jubilación.

Persona crítica, de muchas lecturas, dotado de un sentido del humor un poco ácido, a veces melancólico y gran sentido crítico, estuvo creo yo influido por las circunstancias personales de su vida familiar, truncada en la infancia con la muerte inesperada de su padre en la defensa de Oviedo durante la guerra civil.

Quien esto escribe, ausente veinte años de Oviedo por razones de trabajo, retomó a su vuelta la tertulia de amigos que perduró hasta nuestros días. Allí estaba José María con su escepticismo y su cultura hasta que la pandemia y la silla de ruedas entorpecieron su presencia siempre interesante de precisiones y recuerdos. Vaya mi pésame sincero a su viuda Ángeles, su hijo Ricardo y toda la familia.

Para continuar leyendo, suscríbete al acceso de contenidos web

¿Ya eres suscriptor? Inicia sesión aquí

Y para los que quieren más, nuestras otras opciones de suscripción

Compartir el artículo

stats