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Álvaro Faes

Oviedo tira la primera piedra

La ciudad encamina sus pasos hacia un futuro científico, empresarial y académico

Al despertar de la borrachera noventera de los planes de choque, de la ciudad peatonal, de los grandes conciertos y las farolas isabelinas, Oviedo se encontró con que no sabía qué más hacer. Tenía el molde, una ciudad de cuento, pero le empezaba a faltar contenido. Entre dudas, la capital vio crecer niemeyers y laborales, millas del conocimiento, parques empresariales y hasta descomunales superficies comerciales que le robaban a la gente de su barrio más popular y a media ciudad cada sábado por la tarde. Al este del mapa urbano, rodeado de grandes extensiones pendientes de desarrollo nació el HUCA en un momento que ahora se ve decisivo. Suenan ya lejanos aquellos sobrecostes y las críticas por el complicado arranque del hospital. Seis años después, a su sombra, bajo su ala y a fuego lento, el Oviedo del futuro hace chup chup en una ilusionante olla de proyectos científicos. Esta misma semana, el CSIC, que hace nada estrenaba sede en la ciudad, ponía la primera piedra de su Instituto de Productos Lácteos. Un pistoletazo de salida que no solo significa el inicio de las obras de un edificio sino que representa el primer paso de Oviedo hacia su nuevo futuro: un porvenir científico, empresarial, académico y sanitario.

La capital asturiana no puede permitirse que las disputas cainitas acaben con su mejor asidero para salir hacia adelante y que las próximas generaciones puedan tener algo más que una bonita ciudad dormitorio. Por una vez, la política no va a estropear las voluntades civiles. Al contrario, parece que hasta puede convertirse en un punto de apoyo. El temor al páramo económico y la presencia de instituciones que generan tanto consenso como el CSIC han hecho que las viejas rencillas ideológicas de una Asturias tan pequeña como cargada de talento queden a un lado.

Nada ha pesado esta vez que Oviedo tuviera, como siempre salvo el último paréntesis de cuatro años, un gobierno conservador para que el Principado, socialista también, como siempre, excepciones al margen, apoye sin fisuras esa candidatura que presenta la capital para ser el polo biosanitario de la región.

Incluso las familias socialistas han estado de acuerdo. Si el anterior presidente, Javier Fernández, ya apuntaba hacia ese potencial científica en su discurso de inauguración del HUCA en 2014, Adrián Barbón ha ratificado esa línea de trabajo. Aunque suene a término ya manoseado, el consenso entre instituciones es fundamental para sacar adelante proyectos de largo recorrido.

La primera piedra del IPLA no lo es solo de esa enorme probeta llena de científicos en torno a los lácteos. Lo es de lo que está por llegar a Oviedo. De esas empresas que ya dejan pequeño el vivero de Ciencias de la Salud; del Instituto del Carbono, de la Fundacion para la Investigación Biosanitaria de Asturias o del Laboratorio de Salud Pública o, ya en la Universidad, del Instituto de Biotecnología de Asturias.

Hablamos del punto de partida de esa Milla de la Bata Blanca que se está formando en Oviedo como constatación de que la ciudad ha encontrado una linde para seguir durante unos cuantos años; un sendero con premios parciales en sus metas volantes, con promesa de prestigio para las tierras ovetense y asturiana y con certezas de que de ahí puede salir prosperidad, futuro y un campo por donde crecer y, por qué, no, donde generar el espacio necesario para que no todo el talento cultivado en Asturias tenga que buscarse la vida lejos.

Al calor del HUCA florece el talento científico y dentro anida la excelencia sanitaria y académica gracias a su ligazón con la enseñanza, especialmente las Facultades de Medicina y Biología.

Y ese Oviedo que crece por el Este tiene nicho de oportunidad también en el solar de la vieja fábrica de armas de La Vega. Otra vez el consenso político ayuda, con el Ayuntamiento seguro de trabajar a favor de corriente con la colaboración del Principado. Porque no es lo mismo acudir al Ministerio de Defensa a por los terrenos encorajinado como un Quijote contra el mundo, que con el aval de que tu Gobierno Regional, del mismo color que ese Ministerio, sabiendo que en ese enorme solar se pueden hacer grandes proyectos biosanitarios, atraer talento y generar empleo, como hace tiempo que martillean desde la Cámara de Comercio, seguros de que Oviedo tiene su gran baza para abrazar un futuro próspero.

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