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Una nueva oportunidad para el turismo de Oviedo

Sobre la “manzana de los museos” y su potencialidad como punto de referencia para reformular la oferta de la ciudad integrando naturaleza, religión, cultura y patrimonio

Si han leído La Nueva España durante las últimas semanas, habrán visto la acumulación de problemas a los que tiene que enfrentarse nuestra región. Algunos de ellos no son nuevos: despoblación de la zona rural, paro y escasas oportunidades para desarrollar una carrera profesional estable para los más jóvenes. Otros vienen asociados a la pandemia del covid y afectan a sectores vitales de nuestra economía, como la hostelería y el turismo.

Partiendo del optimismo que nos lleva a creer que esta situación pasará más pronto que tarde, debemos aprovechar este tiempo de descenso de la actividad para plantearnos las posibles oportunidades de futuro.

También se ha hablado en estos días de la ocasión que supone la “manzana de los museos” de Oviedo, dada la cercanía del Arqueológico, el de Bellas Artes y la Catedral, con sus diversos elementos. Los más destacados, en este último caso, son San Salvador como inicio del Camino antiguo, pero también el Santo Sudario, que, a diferencia de la Sábana de Turín, no es tan conocido ni tan visitado.

Aquí, como a nivel local y regional, nos encontramos con una pluralidad de entidades de las que dependen estos museos (Principado, Ayuntamiento de Oviedo, Arzobispado), con visiones e intereses diferentes, lo que exige una buena disposición por todas las partes para llegar a acuerdos. Parece que ahora existe esa predisposición inicial, pero cabe resaltar que también la hubo en el pasado para crear un “tejido laico y católico” con los museos (La Nueva España, 11 de octubre de 2015) que quedó en nada. Creo que todos coincidimos en que ahora no nos podemos permitir otro fracaso, dadas las circunstancias actuales.

No voy a detenerme aquí en resaltar la calidad de estos museos, de la hostelería de la zona ni en el resto de recursos que existen en el centro de la ciudad (parque San Francisco, Universidad, Balesquida, teatro Campoamor, confiterías clásicas, etcétera). Ya lo hemos hecho en pasados artículos en este mismo periódico. Aquí querríamos incidir en las oportunidades que supone el año santo jacobeo que comienza en este año 2021 y se prolongará durante el 2022.

La pandemia exige un turismo seguro como elemento imprescindible, no basta solo con tener una oferta atractiva. Ambas cosas combinadas es lo que aportaría el plus de calidad que nos permitiría tener una propuesta diferenciada. No solo eso, sino que pueden ser iniciativas que no necesitan grandes inversiones económicas, y permiten integrar calidad con la seguridad sanitaria que necesitamos ahora.

Es imprescindible realizar un listado de los recursos turísticos, culturales y religiosos con los que contamos en la ciudad. La “manzana de los museos” puede ser el punto de referencia, pero no olvidemos la cercanía de otros elementos singulares: la fuente de Foncalada, el convento de las Pelayas y sus misas por el rito mozárabe, el parque de San Francisco, el Prerrománico (Santullano, las iglesias del Naranco), naturaleza, patrimonio arqueológico y un largo etcétera. Sabiendo lo que tenemos, podemos pensar en “rutas” temáticas, o que integren distintos elementos. Así mismo, el hecho de estar concentradas en poco espacio facilita la movilidad de las personas mayores. Crear itinerarios específicos que integraran todos estos recursos permitiría crear grupos cerrados de visitantes, lo que facilitaría el control de sus desplazamientos y, por lo tanto, su control sanitario en caso necesario.

Quizá la motivación principal de un visitante sea la religiosa y el peregrinaje por el Camino, o la cultural o de naturaleza, pero eso no le va a impedir disfrutar de otras cosas, siempre y cuando sepa de su existencia. Se trataría, en definitiva, de dárselo un poco “masticado”. Es cierto que desde las oficinas de información turística se suple en parte el problema, pero ¿y ahora, con la pandemia, que muchas veces están cerradas?

Unos de los principales problemas con que se encuentran los visitantes, incluso los propios ovetenses, es la falta de información clara sobre los horarios: ¿a qué hora abre y cierra Santullano? ¿Cuándo se puede visitar el prerrománico del Naranco? ¿Cuáles son los horarios de las misas? Algunos de los horarios son muy restrictivos o se solapan unos con otros. Un turista que esté dos días en la ciudad será bastante probable que tenga que elegir entre ver Santullano o los monumentos del Naranco, pero no los dos. No digamos si vienen un solo día. Localizar esa información te obliga a consultar varias páginas diferentes, cuando lo ideal sería que estuviera en una sola web municipal, o que tuviera los enlaces a esas páginas, facilitando la organización de la visita e, incluso, plantearse quedarse más días si la oferta es atractiva.

Hace unos años, comprobamos que el miedo a alejar a los visitantes al implantar el abono por entrar en la Catedral fue un temor infundado. La gente no tiene problema en pagar por un servicio, si es un precio razonable, por una razón lógica y les proporciona un plus de calidad y, hoy en día, de seguridad sanitaria. Por lo tanto, debería plantearse una solución sencilla que facilitara la movilidad entre puntos distantes de Oviedo (el centro de la ciudad con el Naranco, por ejemplo), combinada con la referida seguridad sanitaria. Algo tan sencillo como establecer una línea de autobús extraordinaria que uniera directamente esos puntos sin necesidad de los transbordos actuales.

Como ven, son ideas sencillas que no suponen mucho coste económico. Pero lo importante no es el valor de las mismas, ni su contenido. Seguro que hay otros profesionales que desde las administraciones, la Universidad, la Iglesia, la asociación de guías turísticos, etcétera, pueden hacer aportaciones más valiosas. Lo que quiero resaltar es la necesidad, la obligación incluso, de aprovechar la situación actual para hacer del turismo en Oviedo un motor económico de primer orden, basado en la calidad y en la seguridad como rasgos distintivos. Nos sobran profesionales con conocimientos y ganas para conseguirlo.

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