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La hermandad de Concha

Un proyecto librero que es patrimonio de toda la sociedad literaria

Poco se habla de los vínculos que se establecen a través de los libros. Más acostumbrados a entretenernos con los egos y las vanidades del mundo literario, empleamos muy poco tiempo en pensar que leer es también una manera de crear una comunidad. Nuestra querida Concha Quirós lo sabía muy bien. Entendió mejor que nadie la necesidad de que lectores, libreros, editores y escritores formaran una hermandad capaz de proteger los valores milenarios del libro de cualquier peligro o amenaza. Para ello, después de años de trabajo y de esfuerzo, logró conseguir de Cervantes que no solo fuera una librería de referencia sino también un lugar donde encontrarse, donde nos atreviéramos a decir sin pudor que leer es también un modo de estar en el mundo, de mirar hacia adelante, de recurrir a la memoria para no incidir en el olvido. Y para ello, por carácter y vocación, Concha se convirtió en la anfitriona perfecta: esa que recibe con los brazos abiertos y está siempre dispuesta a escuchar, sabiendo que nunca hay tiempo perdido cuando tratamos de libros.

Por Cervantes, y al amparo de su hospitalidad, se han sentido igual de bien acogidas las figuras de las letras, los escritores noveles, el editor con miles de páginas a sus espaldas o quien, tímidamente, llegaba con su primer proyecto entre manos. Sembró mucho para que hubiera una buena cosecha y ahora nos corresponde a cada uno, desde nuestro lugar, ayudar a que esa cosecha siga siendo fructífera, pues Cervantes es un patrimonio de los ovetenses, de los asturianos y de la sociedad literaria que se extiende por toda la península e incluso al otro lado del Atlántico. Una cosecha de semilla y palabra. En Concha se personifican las voces perennes de los poetas. La de Joan Margarit cuando afirma que “la libertad es una librería”, la de Federico García Lorca al decir aquello de que “yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro”.

Hambrientos y necesitados de libertad nos ha dejado Concha. Hambrientos en este 2021 tan cargado de significado para su librería. Ilusionada como estaba con la fiesta del centenario de Cervantes no defraudemos su ilusión, y que la hermandad que ella fue reuniendo a su alrededor no le falle precisamente ahora.

En lo personal tengo mucho que agradecer a Concha, pero no es de buen gusto venir aquí a hablar de uno. Echaré tanto de menos su entusiasmo, su alegría, su confianza en los nuevos proyectos (propios y ajenos), su discreción o su sabiduría...

Hay una forma muy sencilla, y al alcance de todo el mundo, de perseverar en su memoria: cada vez que vayan a Cervantes a por el libro deseado o, si hurgando entre volúmenes, se encuentran con el título que les estaba esperando, habrán recordado a Concha, la harán feliz y consolarán, de paso, a todos los que lloramos su ausencia.

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