Opinión
El miserere de Teodoro Cuesta
Anecdotario de la Semana Santa ovetense en otras épocas
En tiempos lejanos, las solemnidades de Semana Santa en Oviedo se celebraban con extraordinario esplendor y pompa, contribuyendo a ello la existencia de varias comunidades religiosas, especialmente los dominicos, benedictinos, franciscanos y jesuitas. La mayor asistencia de fieles se concentraba en la Catedral. Después de la Catedral era Santo Domingo la que atraía a más feligreses por la relevante presencia de notables oradores de la orden dominicana. Otro acontecimiento multitudinario en Santo Domingo lo ofrecía la salida de la procesión del Santo Entierro hacia San Isidoro con la asistencia de representantes del Ayuntamiento y otras autoridades, como se venía haciendo desde mayo de 1667.
UN MISERERE DE TEODORO CUESTA. En los años 1855 y 1856 destacó un acontecimiento musical en la Semana Santa de Oviedo: el miserere interpretado por el zaragozano Domingo Olleta, figura destacada de la época, en la desaparecida iglesia de San Francisco abarrotada de fieles. El sólo del barítono de “Tibi soli pecavi” fue cantado en 1855 por Manuel Santander, comandante de Carabineros de la provincia y el año siguiente –1856– lo hizo el poeta mierense Teodoro Cuesta. Desconociamos las aptitudes musicales del vate asturiano.
COMIDAS A POBRES. Paulina”La Ferrolana”, residente en la calle La Picota, el día de Jueves Santo obsequiaba a doce pobres con otras tanta cazuelas de garbanzos y bacalao. El mismo día, otra ovetense muy popular, la costurera Rosaura “la de Fausto”, en El Campillín, sentaba a su mesa a la mujer más pobre del barrio. Por su parte, el cabildo de la Catedral en la misma fecha –Jueves Santo– entregaba una docena de fanegas de pan a los pobres ovetenses.
1932: SIN PROCESIONES DE SEMANA SANTA. El año siguiente a la proclamación de la 2.ª República, las procesiones de Semana Santa fueron suspendidas, con sentimiento especial por la no celebración de los actos del Monumento de la Catedral, al no contarse con la subvención estatal –unas mil pesetas– que tradicionalmente se recibía. Unicamente en San Isidoro el día de Viernes Santo hubo sermón y la actuación del orfeon del Seminario.
LA CIRCULACIÓN EN LA SEMANA SANTA DE OVIEDO EN LA POSGUERRA. Sorprende el protagonismo superior del Jueves Santo sobre el Viernes Santo en el horario establecido por el Ayuntamiento el 6 de abril de 1944 para el tráfico rodado . ”Desde las 10 de la mañana del Jueves Santo hasta la misma hora del Viernes, queda prohibido el tráfico rodado a toda clase vehículos, ya sean de tracción mecánica, ya de sangre”, rezaba la ordenanza. “No se permitirá el Viernes Santo la circulación en la ruta de la procesión del Santo Entierro”. Este día se abría un capítulo de excepciones a los carruajes de Correos, funerarias, abastos, y ambulancias, rogando a los conductores “transitar lo más silenciosamente posible”.
Suscríbete para seguir leyendo
- Parquímetros por la noche a partir de las 21.00 y también los domingos: se aprueba el inesperado cambio a la hora de aparcar en zona azul
- Mañana se esperan colas kilométricas en Lidl para hacerse con la potente máquina de coser de Singer que es la más barata del mercado: tiene un descuento de casi el 70 por ciento
- Fallece una mujer de 65 años en Gijón tras atragantarse en el convite de la comunión de su nieto
- El vuelo directo que recupera el aeropuerto de Asturias el 30 de mayo y que puede ser utilizado por cientos de viajeros
- Doce menores se intoxican en un viaje de estudios en Asturias: fueron atendidos en el aeropuerto y trasladados al hospital
- El joven de 25 años reducido por tres vigilantes en el HUCA es el mismo que fue arrollado por el tren en Pola de Siero
- ¿Cuáles son dos de los barrios más 'cool' de Asturias?: están en el extrarradio de Oviedo y Gijón, sus vecinos dicen que 'hay de todo', disfrutan de tranquilidad y el gancho es la vivienda asequible (hasta ahora)
- Multado con 200 euros un motorista por no respetar la nueva bajada de velocidad obligatoria que se estipula por Ley: la Guardia Civil extrema la viiglancia
