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Álvaro Faes

Nunca tan bien

La buena sintonía entre Canteli y Barbón, a la espera de resultados

Pararle los pies a Napoleón se escribe rápido, pero hay que procesarlo. Poca broma. Una machada con firma ovetense, hace ya 213 años, cuando aquí encontró Bonaparte un frenazo a sus aires de grandeza. Unidos, ovetenses, asturianos al fin y al cabo, todos firmaron en ese 1808 una página de oro. Por primera vez, el martes pasado hubo celebración oficial de la fecha. También unidos, se presentaron a la cita el presidente regional y el alcalde de Oviedo. Y Canteli sorprendió. Tendió la mano de la colaboración a Adrián Barbón y propició el mejor clima entre el Principado y el Ayuntamiento que ha habido en lustros. ¿Quién puede negarse ante tal derroche de buenrollismo?

Nunca tan bien

Como apenas había hecho en sus dos años de mandato, Canteli dejó una intervención de peso. Se vistió de Alcalde con mayúsculas y dibujó el mayor mensaje de concordia de un regidor ovetense en mucho tiempo. “Vivimos una situación que exige que demos un paso decidido hacia la unidad y hacia el compromiso por encima de banderas ideológicas, por el futuro de esta tierra”. Arrancó así y luego pidió romper “la dinámica de confrontación que padecemos”. Renegó de “mirar al pasado con espíritu de revancha” y habló de “tender puentes para buscar consensos”. Dijo que “lo que es bueno para Asturias es bueno para Oviedo y lo bueno para Oviedo es bueno para Asturias”.

Se presentó Canteli como un convencido de que “por encima de las ideas se pueden poner en marcha políticas que resuelvan los problemas reales”. E interpeló a Barbón, a quien reconoció en esa misma onda. Citó el Alcalde las asignaturas pendientes de Oviedo y, para terminar de deshacer el ovillo, pidió para aprobarlas “una colaboración sincera, leal y responsable entre las tres administraciones”.

Habría que recuperar muchas hojas del calendario para encontrar tanto almíbar entre las oficinas de la plaza de la Constitución y Suárez de la Riva. Ni con cuatro años (2015-2019) de gobierno de izquierdas, con un socialista al frente, Wenceslao López, empastó tan bien la música entre conservadores y progresistas, admítanme la etiqueta.

Como nunca han estado tan bien las cosas, como nadie habla ya de cercos ni de persecuciones, solo falta una cosa, muy importante, por cierto: resultados.

Que la eterna luna de miel ofrezca réditos. No parecen una pareja que vaya a enfadarse. Canteli es comprensivo y habla con cariño de “mi amigo Adrián”. Y Barbón es ese maestro de la distancia corta que te adula sin parecer un pelota, y te trata de primeras como a un antiguo compañero de pupitre.

Oviedo se la juega en el medio plazo. Los proyectos estratégicos de la ciudad están fase de construcción y no pueden salir adelante en solitario. Por eso Canteli pide colaboración. Porque es de los que cree que somos mejores cuando trabajamos juntos y porque sabe que necesita a Barbón para desbloquear La Vega, para sacar adelante la reforma de la plaza de toros o para, más en el largo plazo, poner en marcha los terrenos del Cristo. Mucho por hacer en la capital, con un Alcalde que cada vez tropieza menos y busca algo tan difícil como hacer amigos en la política. ¿Quién puede negarse a ayudar un hombre así?

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