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Carlos Fernández Llaneza

Páginas de Oviedo

La intensa relación de la ciudad con la literatura

Oviedo cuenta entre sus muchas virtudes la de ser ciudad que mantiene una idílica relación con los libros. Cuna de grandes escritores. Protagonista misma en muchas obras literarias: la Vetusta de Clarín. Pilares para Pérez de Ayala. Palacio Valdés creó Lancia. Carbayo para Carmen Ruiz Tilve. Fue y es solar de muchas y buenas bibliotecas. Y sede de multitud de librerías; algunas, lamentablemente, ya sólo permanecen en el recuerdo: La Escolar, Collada Internacional, Santa Teresa, La Carpeta, Ojanguren... Canella cita la de Juan Martínez en la plazuela de Riego, “que sigue con interés el movimiento bibliográfico de España” según sus palabras; la de Francisco Galán, en la calle San Juan, El Crédito literario, en San Antonio, la de Damián Lavandera y las de Pumares y Rosell en la calle del Sol. Y, cómo no, por tanto, de grandes libreros que, con sus consejos y recomendaciones, casi sin darse cuenta, daban cumplimiento a la creencia del escritor francés Marcel Prévost: “El hallazgo afortunado de un buen libro puede cambiar un alma”. Imposible no recordar en este momento a Conchita Quirós y a Alberto Polledo. Tantos son los libros que adoptan Oviedo como protagonista que, no en vano, merece adecuadamente el calificativo de la “bien novelada”. Así pues, hay una relación, grata, consolidada, un tanto pasional y firme que viene de antiguo entre escritores, libreros y lectores que, en muchos casos, cuenta con la propia ciudad como protagonista. Por tanto, me alegra especialmente ver que ese punto de encuentro en el que se ha convertido LibrOviedo, máxime tras el obligado parón del año pasado, vuelve a abrir sus páginas; por cierto, no sin un gran esfuerzo por parte de nuestros libreros. Un puñado de ellos, en 1993, considerando que “Oviedo estaba fuera del mapa de las ferias de los libros y que había que agitar a la ciudadanía y al Ayuntamiento”, dieron el paso necesario para que esta feria se convierta durante unos días en un auténtico foro en torno a los libros. Lo han conseguido. Con nota. Pese a crisis económicas, competencia digital, caída de lectores, pirateo o pandemias, el libro, resiste. Me alegro. Porque los libros no son asunto menor. El pasado viernes, en la inauguración, la presidenta de los libreros de Oviedo, Mar Prieto, citó una frase de Emilio Lledó; me pareció preciosa y viene muy a cuento con lo que hoy intento trasmitirles: “El libro es, sobre todo, un recipiente donde reposa el tiempo. Una prodigiosa trampa con la que la inteligencia y la sensibilidad humana vencieron esa condición efímera, fluyente, que llevaba la experiencia del vivir hacia la nada del olvido”.

Páginas de Oviedo

Para un servidor, escribidor que se asoma cada semana a esta ventana procurando brindarles un trocín de Oviedo, es un honor poder compartir un rato charlando con ustedes de este Oviedo que nos une y ocupa. Hoy, a las siete, si tienen a bien, nos vemos en LibrOviedo. Porque, al menos para mí, como bien dice Evaristo Arce en ese libro esencial que es “Oviedo y los ovetenses”, “el caso es hablar de Oviedo, escribir de Oviedo. Esa es la cuestión”. Y compartirlo con ustedes, créanme, un placer. Si es en directo, aún mejor.

Citando de nuevo a Mar, “en LibrOviedo reposan sus futuras lecturas. Pasen, lean y disfruten”.

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