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Jonathan Mallada Álvarez

Crítica / Música

Jonathan Mallada Álvarez

Vendaval francés

Sobresaliente concierto de la agrupación camerística que capitanea Emmanuel Pahud

Los “Conciertos del Auditorio”, de la Fundación Municipal de Cultura, encaran su recta final tras un curso complicado, pero sin que las restricciones sanitarias hayan hecho mella en la calidad de los artistas. En medio de un aguacero primaveral, el Auditorio se quedó sin aliento el viernes pasado ante una apasionante velada de la mano de “Les Vents Français”, una formación camerística de prestigio internacional y dilatada trayectoria cuya figura más reconocible es el flautista Emmanuel Pahud.

Ya desde los primeros compases del “Caprice sur des airs danois et russes” de Saint-Saëns, se percibió una gran imagen de conjunto del ensamble francés, con una emisión muy limpia y cuidada en todo momento y fundiéndose en un solo sonido, muy cálido, gracias a un empaste que permitió lucir unos timbres hermosos y equilibrados.

“Kleine Kammermusik” supuso un cambio de registro. Gran complejidad por el ritmo incesante en el primer movimiento que evidenció un dominio técnico individual de cada componente del grupo, exhibiendo un poderoso fiato con el que dieron luz a una exquisita articulación que acertaba siempre en la búsqueda constante de la musicalidad. Un oboe a gran nivel y unas partes de trompa, en un volumen muy incómodo para este instrumento, muy bien solventadas.

El “Quinteto de viento con piano en mi bemol mayor” de Mozart fue todo un soplo de aire fresco. Piano, oboe, fagot, trompa y clarinete supieron moldear un sonido muy dulce en cada uno de los temas, con unos balances adecuados, matizando cada frase del segundo movimiento en un “Largo” muy expresivo, donde la inclusión de alguna dinámica, muy acompasada, aportó el relieve necesario en la ejecución, logrando una interpretación llena de atractivo.

La segunda parte se inició con el “Quinteto de viento en do mayor” de Klughardt, pieza poco común pero que la formación francesa presentó con mucho mimo. Muy precisos en los ataques y las retiradas del sonido, a lo largo de sus cuatro movimientos se percibió una afinación impoluta con un “Andante grazioso” sutil y de gran delicadeza.

Cerraba el concierto el “Sexteto para viento y piano” de Poulenc, donde destacó la sensibilidad de cada uno de los integrantes de la agrupación transpirenaica, con un contraste muy logrado entre la atmósfera intimista del segundo movimiento y la contundencia sonora del tercero, sin perder el equilibrio, siempre con ligereza y fluidez. A modo de propina, regalaron al público la interpretación de una hermosa página del compositor austríaco Ludwig Thuille, la Gavota del “Sexteto para piano y viento” que hizo contener la respiración a los asistentes, ansiosos de regresar, este mismo miércoles, al Príncipe Felipe para una nueva entrega del ciclo de Conciertos.

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