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Antonio Masip

Con vistas al Naranco

Antonio Masip

Ría del Eo, que no de Ribadeo

Como ribereño del Eo duele que en “El País” se cuestione que estoy ante la entrada del Paraíso Natural que no en el reduccionismo totalitario expansionista Ría de Ribadeo, aunque chifle con la duda Evaristo Lombardero, acreditado progresista. De volver el gran Luis Cernuda, que despreciaba lo que teníamos enfrente, su Peñapol, no se creería que todavía hayan deteriorado más el paisaje con enloquecido hormigón y contaminación lumínica.

Otros poetas coincidieron aquí con perseidas y delfines que la depredadora villa lucense y su crecimiento inarmónico quiere evitarnos para siempre. Ha muchos años, Dionisio Gamallo Fierros, que repartía tarjetas como varón de Porcillán, el encantador puertecito de su nacimiento, íntimo del tándem J. Martínez- E. Alarcos, me captó para la vetusta Asociación Amigos del Eo, no amigos de Ribadeo o de la ría de Ribadeo.

Leopoldo Calvo-Sotelo, otro ribadense entrañable como Gamallo o Lombardero, me contó el errático proceso de designación regia de su marquesado, en definitiva un yerro de Juan Carlos I. Leopoldo venía a bañarse en la cala debajo de mi casita, y una tarde confesó que cuando su abuelo era juez de Castropol, el Santiniebla cernudiano, la jurisdicción de toda la ría del Eo pertenecía a su Juzgado. La antigua Diputación de Lugo al exigir la mitad de la ría ni siquiera fue capaz de residenciar la competencia en Ribadeo sino por dos veces prefirió el Mondoñedo de Cunqueiro. Espero que, si “El País” vuelve al tema, abandone la equidistancia, pues la ría es del Eo, de ambos lados, que una mentira por muy repetida, a la manera nazi, no cambia la Geografía.

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