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Opinión

Violencia machista institucional

Contra el borrado de las mujeres en el callejero de Oviedo

Corría el año 2017. Era 8 de marzo y lo celebrábamos con un acto que reivindicaba y homenajeaba a once mujeres excepcionales que pocos meses antes entraron a formar parte del callejero de Oviedo. Fueron otras once mujeres ovetenses las encargadas de glosarlas y recordar su relevante contribución a la cultura, la literatura, la ciencia, la educación, la investigación o el activismo social. Todas lucharon contracorriente por la anhelada igualdad. Algunas fueron salvajemente represaliadas y otras despojadas en vida de sus derechos y méritos.

Tratamos de que la ciudadanía reflexionara sobre la necesidad del reconocimiento femenino en nuestra ciudad. Era un acicate para seguir avanzando hacia la visibilización de las mujeres que dejaron huella para avanzar hacia la igualdad real entre mujeres y hombres.

Los callejeros honran la memoria de personas ilustres, suponen un reconocimiento social. Un reciente estudio realizado por Dolores Gutiérrez Morado y Daniel Oto-Peralías, investigadores de la Universidad de Sevilla y la Pablo Olavide, analiza el sesgo de género urbano a través de los nombres de las calles. La conclusión es clara: el machismo campa a sus anchas en el callejero español. En 2020, solo un 12,1% de las calles llevan nombre de mujer y esas escasas vías son además más pequeñas o periféricas.

PP y Ciudadanos, tras fracasar en su intento de soslayar la Ley de Memoria Democrática, se ven obligados a eliminar las calles franquistas definitivamente. Aquí empieza su revancha. Eligen no respetar los nombres de esas once mujeres.

Para el señor Canteli y su séquito Concepción Arenal, Matilde García del Real, Gloria Fuertes, Maestras de la República, Trece Rosas, Xosefa Canellada, Lola Mateos, Flora Tristán, Aurora Albornoz, Sara Suárez Solís y Amparo Pedregal no son dignas de formar parte del callejero de Oviedo.

Por sus obras les conoceréis. He aquí una decisión política en la que confluyen el sectarismo revanchista y el machismo. Un machismo rancio que impregna al gobierno del señor Canteli en su cotidianeidad e incluso en su trato a algunas de las concejalas de la oposición.

En Oviedo, las calles con nombre de mujer apenas representan un 3,5 por ciento del total, incluyendo los once nombres que ya no van a ser repuestos. Sin ellas, el porcentaje cae al 2,8 por ciento.

El señor Canteli ha decidido borrar a las mujeres, barrerlas del callejero en un ejemplo palmario de violencia institucional. Una actitud intolerable que merece la condena más rotunda de las y los socialistas.

Oviedo, hoy, ya no camina hacia la igualdad.

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