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La columna del lector

Udrión y el medio ambiente

Conocemos Oviedo , todos, por muchos motivos; Udrión menos y la gran mayoría de los pueblos satélites de la capital. Por esa razón los cuestiones que nos atañen permanecen dormidas y no porque sus vecinos lo estén. Aunque alguno de sus problemas sea importante y lo es, el vertido de las aguas residuales no hay forma de darle una solución. Todo va muy lento, como una gran roca que necesite de un gigante para moverse. Aunque sea una cuestión con las repercusiones mediáticas que pueda tener y dispongamos de una depuradora a menos de mil metros. La burocracia lo ralentiza todo; los trámites se simplifican cuando se trata de grupos numerosos y con fuerza, pero el campo carece de ella. A pesar de la buena voluntad de la administración municipal de Oviedo, esta roca continua su camino a paso cansino. Llevamos años empujando, pero no somos gigantes; es como una maraña que se enreda o un nudo gordiano que necesita un golpe. Tenemos prados y bosques, vega y montaña, todo muy bello pero también una gangrena que hay que cortar y pensamos que no difícilmente y sin coste elevado.

Vemos con satisfacción y deseamos que, con los fondos europeos bien repartidos, los grandes proyectos municipales tomen forma y configuren un gran Oviedo. Nuestra imaginación nos lleva a una gran ciudad donde espacios como la fábrica de La Vega y el antiguo Hospital General sean focos de modernas estructuras arquitectónicas que irradien al resto de la ciudad. Pedimos que todos los esfuerzos e ilusiones municipales no se limiten a ello y se extiendan a resolver las dificultades que aquejan a la zona rural.

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