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Jonathan Mallada Álvarez

Crítica / Música

Jonathan Mallada Álvarez

La cuerda de la esperanza

El trío “4Tercios” dejó buenas sensaciones en el concierto que inauguró el ciclo coorganizado por la Sociedad Filarmónica, el RIDEA y la asociación La Castalia

Una de las señas de identidad de la Sociedad Filarmónica a lo largo de su dilatada historia ha sido combinar en su programación grandes figuras del panorama internacional con músicos locales. En una situación económicamente compleja como la actual, la colaboración de esta centenaria institución con La Castalia y el RIDEA puede ser muy beneficiosa para todos los agentes implicados, como quedó de manifiesto en la noche del miércoles con el concierto a cargo del trío “4Tercios”.

Nebulosa y evocadora, la “Bruma de un amanecer ovetense” (de Jorge Diego Valera) ahonda en unos inicios difusos que darán paso a unas melodías de cierto carácter tranquilo y pastoral donde los tres jóvenes músicos se sintieron especialmente cómodos. Del mismo compositor era el “Trío de cuerda número 1”. Un primer movimiento de factura bastante clásica, en fondo y forma, y con aire minimalista en algunos pasajes donde Ordás, Menéndez y Ruiz de la Peña evidenciaron unas articulaciones precisas y un equilibrio notable. Igualmente destacado fue el segundo número (“Libre”), donde el trío exhibió un sonido terso y brillante, ideal para enfrentar la marcada impronta romántica de este movimiento.

El “Trío de cuerda” de Jean Françaix destacó en manos de los músicos asturianos por su jovialidad. Concentrados y bien ensamblados en todo momento, los tres manejaron a la perfección una gama de planos sonoros y dinámicas que añadieron atractivo a su colorista interpretación, desarrollando con acierto las pequeñas células melódicas escritas por el compositor francés.

Pero seguramente el plato fuerte de la velada musical era la obra “Reencuentro” (inspirada en los sentimientos causados por la pandemia del covid-19), compuesta por Gabriel Ordás. Cuatro números en los que la obra avanza desde la “Ruptura”, con cierta intensidad y carácter trepidante, a la “Mutación”, más disonante y cinematográfica por momentos, para llegar a la “Esperanza”, con una mayor apertura melódica que aporta una gran luminosidad muy efectista, y el “Reencuentro”, la meta deseada por todos y que alcanzamos a través de la música y de una interpretación muy esmerada.

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