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El sentimiento trágico de la política de Cristina Coto

La visión de Oviedo de la portavoz de Vox en el Ayuntamiento

Cristina Coto está demostrando que tiene un sentimiento trágico de la política que la lleva a la exageración en su continuado intento de confrontar con el PP. Todo lo que hace el Gobierno municipal, está mal para ella. Y con tal de destacar, no le importa pasar por la izquierda a la oposición de izquierdas en el ataque permanente al Alcalde. Ese desenfreno opositor la lleva a mirar el árbol y no el bosque; la lleva a enzarzarse en temas concretos y no a buscar una visión global a la hora de valorar una gestión municipal que en dos años ha cambiado Oviedo.

A Cristina Coto le molesta que Alfredo Canteli defienda la vía del entendimiento con el Gobierno asturiano para desbloquear los temas pendientes. Dada su visión trágica de la realidad, ella se sentiría más cómoda andando a garrotazos con Barbón, por más que así solo consiguiera encrespar ánimos en vez de solucionar problemas. Duda de los beneficios del buen entendimiento entre Canteli y Barbón, y lo hace justo el día en el que se ve aprobada una asignatura largamente pendiente con las obras de la carretera de Ponteo y en el que salió a licitación el proyecto de los acceso de la glorieta Luis Oliver, otro proyecto que llevaba años bloqueado. Dos buenos ejemplos de la validez del diálogo entre administraciones.

Cristina Coto extiende su ácida visión de Oviedo a los terrenos de la Vega. Evidentemente, olvida que este es un asunto que lleva años sobre la mesa y que ha sido Alfredo Canteli quién ha conseguido el compromiso del Principado para negociar juntos con Defensa. En el mundo gris fuera del mundo en el que vive la portavoz de Vox, estos asuntos se resuelven en horas y dando patadas a las puertas, pero en la realidad requieren más tiempo, más templanza y más sensatez. Hoy estamos a un paso de concretar la recuperación de los terrenos de la Vega para Oviedo y para Asturias y es evidente que lo estamos gracias a la política de diálogo y colaboración que nuestro Alcalde ha generado con el Principado y con Defensa. Y lo mismo se puede decir de la rehabilitación de la Plaza de Toros: tras muchos años, ahora se ha logrado el clima de entendimiento con Patrimonio para plantear seriamente el proyecto. Si nos guiara la ceguera política y la descontrolada radicalidad de la señora Coto, seguro que estaríamos desgañitando y construyendo barricadas, pero no veríamos ninguno de estos proyectos en marcha.

Su artículo no tiene desperdicio, pues, incluso, parece culpar a Alfredo Canteli de que haya menos partos que decesos en Oviedo. Y termina negando, de nuevo, la realidad: dice que no se hace nada por favorecer la actividad económica cuando en los dos últimos años el Ayuntamiento ha destinado más de 9 millones de euros a esta materia (mantenimiento y creación de empleo, avales Asturgar, subvenciones a empresas por el covid, impulso a la inversión empresarial, campañas de turismo, apoyo al comercio y un largo etcétera).

La señora Coto tiene orígenes con sentimiento socialista y ha pasado por todo el espectro político (PP, Foro) hasta terminar recalando en Vox. Toda su larga, tensa y poco productiva trayectoria política no ha calmado sus ansias de pelea, sino más bien al contrario. Y como no hay peor ciego que el que no quiere ver, parece imposible rescatarla de ese mundo en el que todo es negro: si no se asfaltan calles, malo; si se asfaltan, peor porque es electoral; si no se ejecutan proyectos, fatal, pero si se va consiguiendo ponerlos en marcha, peor aún porque solo se busca la foto; si no se pone bastante iluminación navideña, malo porque se discrimina a barrios, pero si se pone, peor porque es un despilfarro… Evidentemente, busca su espacio electoral tendiendo a la radicalidad. Y con ello le hace un flaco favor a nuestra ciudad y a los votantes y militantes de Vox que, estoy seguro, quieren y desean lo mejor para un Oviedo que recupera sus horizontes tras cuatro años de sectarismo y confrontación, que es la política que parece querer aplicar ahora la señora Coto.

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