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Antonio Masip

Con vistas al Naranco

Antonio Masip

Ariza o el precio de la libertad

Julián, el de los mil y un procesos.

Jaime Tost

(Federación de Pensionistas)

Paseaba un mediodía por el tajamar, por llamarlo de manera excelsa, de la ría del Eo, teniendo a mi lado a dos grandes amigos idos, Julián Guerra y Gerardo Entrena, cuando éste hizo gesto de sorpresa:

–¡Creo que aquel pescador es, o se parece mucho, a Julián Ariza, el gran fundador de Comisiones Obreras de la Perkins y la Pegaso!

Lo había visto en la salida nocturna del Proceso 1001 de Carabanchel, en un montículo embarrado bajo los focos de la televisión alemana, y en la despedida, en La Frecha, de Muñiz Zapico, Juanín, pero apenas lo identifiqué. En la estricta orilla, libro de Cernuda entre manos, una mujer sentada en el pedrero que sí reconocí por su encanto, Concha Escalante. Julián y Concha habían encontrado en ese paraje paradisíaco espacio para la paz y el amor. El pescador de simple caña recordaba al personaje celiano de “Del Miño al Bidasoa” que mojaba el aparejo en ese mismo lugar, mientras yo, señorito que fui, lo hice más arriba, con salmones y lotes acotados de Santirso de Abres, antiguo paso del Camino compostelano.

Como quiera que soy estivalmente ribereño, invité a Julián y a Concha a acompañarnos y subir a casa, donde Eloína tendría café para todos. Cumplía celebrar la conversión en encarnadura personal de un auténtico mito. En el despacho de Pepe Jiménez de Parga, en la madrileña Arapiles, teníamos vecindad con el trabajo de un hermano de Julián que traía frecuente noticia sobre las constantes entradas y salidas de la prisión carabanchelera de un héroe donde los hubiera en aquel tiempo en que se fraguaba no solo su manifiesta y valiosa libertad sino la Libertad de España.

Julián se incorporó en admirable largo recorrido político y sindical al PSOE sin dejar Comisiones. Es, pues, a distinto nivel, lo hecho en Asturias por otra personalidad de talante también ejemplar José Antonio García Casal, “Piti”, que estuvo conmigo en el Ayuntamiento y mucho antes en el FLP. Hubo quien hizo trayecto de respetable paralelismo, tal el histórico Amaro del Rosal, opuesto a crear CC OO.

Ahora, tal como le animaron, entre otros, Blanca Martínez Bueno o Pilar y Carlos Lahoz, nuestros amigos comunes, Julián ha dado a la estampa “El precio de la libertad. Memorias de un antifranquista”, con foto de Concha, en Catarata, el sello de mis últimos libros.

Gracias efusivas a Ariza pues es testimonio de los “Imprescindibles” que acierta a calificar una serie de TVE, tomando nombre quizá del famoso verso de Brecht.

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