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Jonathan Mallada Álvarez

Crítica / Música

Jonathan Mallada Álvarez

Dios bendiga a los coros americanos

Nada mejor para simbolizar el tortuoso y esperanzador Camino que llega hasta Santiago de Compostela que el programa interpretado por el coro de cámara de la Universidad de Oregón la tarde del jueves. Una peregrinación espiritual desde la tenebrosa “Path Miracles” hasta obras que encierran una gran carga simbólica y festiva, eso sí, sin perder nunca de vista la religiosidad.

La monumental “Path of Miracles” (Joby Talbot) expuso todas las virtudes del coro estadounidense: un manejo absoluto del espacio de la Sancta Ovetensis, una pulcra afinación en cada movimiento y un notable juego, muy favorecido por la acústica del templo, con los armónicos y las disonancias. Pero también en la obra del compositor Don Macdonald (“When the Earth Stands Still”) los pupilos de Sharon J. Paul transmitieron una gran expresividad vocal, acompañada de un trabajo coreográfico que encandiló a los asistentes.

“Trilo”, una canción folclórica sueca, nos dejó un volumen perfecto (a pesar del uso de las mascarillas) y la naturalidad de un sonido bien timbrado por parte de la solista Naomi Castro, dentro de una sonoridad envolvente muy efectista.

Tras estas piezas llegaría el momento de dejarse llevar de la mano de “Precious Lord”, “Tchaka” y “Hope Lingers on”, (algunas de ellas interpretadas sin la necesidad de la precisa dirección de J. Paul) cuyos ritmos aportaron un aire fresco a la velada. Los estudiantes americanos, ejecutando al mismo tiempo algunas percusiones corporales bien sincronizadas, supieron imprimir el carácter adecuado a cada obra y transmitir su pasión al público ovetense.

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