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Antonio Masip

Con vistas al Naranco

Antonio Masip

De Madison a ciudad ajada

El paso por el Oviedo de iconos feministas

“Ciudad Ajada. Un día cualquiera entre los años mil novecientos nunca y dos mil tampoco” Fonseca, F., "Cuentos de la ciudad ajada"

Alto honor que Alarcos prologase mi primer libro. Insistía en mi obsesivo rastreo de Oviedo en la literatura universal. (Léase Oviedo, jamás el artificioso Uviéu). Hace meses, con motivo del singular Valero De Urría, comprometí con J. M. Navia, de la entrañable Vetusta, Pilares, Lancia, a recoger los iconos que pasaron por aquí del rampante feminismo, hoy en auge.

En la gran película "Los puentes de Madison" se menta a Anaïs Nin. De niña, Anaïs estuvo en Oviedo, acompañando a su padre Joaquín, músico que consta en la Sociedad Filarmónica, del que sufrió abusos.

Fonseca persiste con galanura en su logro de ciudad ajada y, tal sostenían los simbolistas franceses, dio a la estampa magníficas rodajas (lejos de mí aproximar ajada y rodaja aunque una contenga las letras de la otra) en forma de "Cuentos de ciudad ajada".

Gracias a Fernando supe del paso de George Sand, que las vetustenses ridiculizaban a Ana Ozores llamándola Jorge Sandio. Fonseca está con letras de oro en la bien novelada. El padre de Sand fue oficial ocupante napoleónico, a donde vino con Aurore, nombre real de su hija. ¿A su mando estuvo el soldado del botón de La Rodriga?

(Por Fonseca y Doval, mi antiguo compañero escolar, tuve también la emoción de fantástica conversación con Joan Perucho)

George Sand y Anaïs Nin, iconos feministas, estuvieron en Oviedo, ciudad ajada.

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