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Opinión

Un director exigente y pragmático

El legado de Francisco Diego en el Instituto Alfonso II

Me llega un mensaje del Instituto Alfonso II con la triste noticia del fallecimiento del que fue, primero, su jefe de estudios durante cinco años y después su director durante veintiocho: Francisco Diego Llaca.

Paco, profesor de Lengua y Literatura, era hijo de Francisco Diego, que fue catedrático de Lengua y Literatura griega del citado centro y miembro del claustro universitario ovetense y uno de los más destacados especialistas en Epigrafía a nivel nacional. Con tal tradición a sus espaldas, no es de extrañar que Paco eligiese la carrera profesoral. Y como profesor de Lengua y Literatura españolas ejerció en el instituto central de Avilés y después en el de Lugones, donde tuve la suerte de tenerlo de compañero de claustro y, finalmente, se trasladó al instituto Alfonso II, donde de nuevo coincidí con él en su papel de jefe de estudios y director durante el resto de nuestra carrera docente.

Como director del Alfonso II, Paco Diego cubrió una nueva etapa en la ya centenaria vida del aquel centro. Fue, podríamos decir, el director que protagonizó la transición de aquel claustro formado por catedráticos y profesores de después de la guerra civil del que formaban parte profesores de alto nivel de conocimientos de sus materias y con gran capacidad didáctica. Basta recordar algunos nombres como Pedro Caravia, Clotilde, su mujer, Tomás Recio, Adolfo García, su propio padre Diego Santos, Masip…y tantos otros. Era, sin duda, un claustro con profesores preparados para enseñar y educar en aquel bachillerato propedeútico, esto es, que preparaba para entrar en la Universidad y el cúmulo de brillantes alumnos que se formaron en sus aulas demuestran el alto nivel de preparación que les proporcionaban aquellos profesores.

En la etapa siguiente, en la que la dirección la ejerció Paco Diego, aquel claustro se remozó y sus nuevos miembros sustituyeron con igual nivel a aquella generación anterior. Basta recordar a profesores que tenían un elevado prestigio en el conocimiento de sus materias y en su práctica pedagógica como Santiago García Escudero, Alberto Hidalgo, Maruja Suárez-Inclán, Cristina Alas... Un claustro remozado como éste fue el que dirigió Paco durante su larga trayectoria de director y el instituto mantuvo un elevado nivel de docencia, a pesar de que el tiempo educativo había cambiado al hacerse obligatoria la educación secundaria y la composición de su alumnado tradicional se había diversificado.

Todos esos cambios, con toda la problemática que suponían, los gestionó Paco Diego con su espíritu pragmático, dejando que los profesores llevaran la iniciativa en su labor educativa y sin inmiscuirse en gran medida en la labor didáctica de los seminarios didácticos.

Fue, pues, la suya una labor, en medio de los continuos cambios educativos imperantes y las dificultades de aquellos tormentosos tiempos educativos, eficaz y el instituto Alfonso II continuó siendo, como lo había sido desde hacía un siglo desde su creación, un centro puntero en la región.

Como persona y como amigo sólo podemos decir de él cosas buenas. Era un excelente amigo y compañero. Sin duda, no sólo en este momento de despedida, sino para siempre sus deudos deben estar orgullosos de él.

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