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Eva Vallines

Crítica / Teatro

Eva Vallines

Humor y resistencia en tiempos covid

La originalidad de «Un secreto a voces» radica en su imprevisible línea argumental y en la perturbación constante de las conductas convencionales. Lo que sostiene la pieza no es el secreto que se quiere guardar, tal como se nos indica en el programa, sino el juego de gags, reveses, diálogos absurdos y un inteligente olfato para abortar situaciones previsibles. Su éxito es fruto del trabajo en equipo de un grupo de actores muy compenetrados que convierten el escenario en una algarabía constante, arrancando risas a partir del comportamiento de unos personajes excéntricos, psicóticos y maniáticos. El marcado acento andaluz, las bromas con cierto toque surrealista, la pandemia y la vida en pareja son los mimbres que componen esta cesta. Una obra sobre los efectos colaterales del covid en las relaciones humanas, los miedos, los tics, las fobias y el galimatías terminológico de las distintas fases, oleadas y desescaladas. La confusión de unos paquetes hilvana los enredos necesarios para que dos parejas acaben al borde del colapso. Los cuatro intérpretes desempeñan sus roles con eficacia: Pablo Puyol y Virginia Muñoz, como la pareja más «normal» y Noemí Ruiz, que entra en auténtico trance como «la loca de los lunares», y el gran Miguel Ángel Martín, que borda su personaje de friki verborreico, hipocondríaco y aprensivo, con el que también triunfó en la serie de vídeos «Diario del confinamiento», que colgó desde su casa en plena cuarentena. Álvaro Carrero es el creador de esta comedia despendolada que nos enseña a reírnos de nosotros mismos reflejando los nuevos hábitos sociales y convirtiendo el desconcierto en motivo y causa de humor. Excelente trabajo para atravesar el ecuador de la programación mateína.

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