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Antonio Masip

Con vistas al Naranco

Antonio Masip

"La dama del alba" en pentagrama

Sobre el estreno de la ópera de Luis Vázquez del Fresno en el Campoamor

Cuánto siento no haber asistido a la versión de Luis Vázquez del Fresno de "La dama del alba". Me consta que ha sido éxito. Encomiable el empeño de Amigos de la Ópera, que comanda J. C. Ovejero, en el acervo autóctono. Emilio Sagi vuela con viento propio, bien me lo ponderaron figuras internacionales. Y, cómo no, Fefi Arregui, Ana Nebot, Belén Genicio, Ana María González, Celsa Merediz, Pepa Ojanguren, Julio Galán, Patri Urquiola, Javier Almuzara/Jorge Muñiz. Faltan Yolandina Vidal y el tenor Moisés Molín, que cerró la presentación de mi último libro. Y, a no olvidar coros y orquestas, siempre de compleja gestión, pues el espectáculo son todos, a diferencia de antaño, con solistas brillantes sin ensayos para tanta maravilla.

En mis excesos de niño repelente, al ver "La dama del alba" en ese mismo Campoamor tuve la osadía de escribir al gran Casona considerando mejor el final de "Divinas palabras" de Valle. El de Besullo debió reírse pero quedé con el complejo quinceañero de meter la pata en crítica literaria. En cualquier caso, me ha prestado que sesenta años después "La dama del alba" regrese en pentagrama a un Campoamor remozado. Y de paso que hayan homenajeado al gran cangués en su sobrino Luis Miguel, a cuyo buen padre conocíamos en la abogacía como Pepe Casona. Era tierra evangelizada por el luterano George Borrow, que mucho interesó a Manuel Azaña. De Besullo eran Adela Palacio y Lorenzo R. Castellano, padres de mis amigas Aurobel y Mati. Don Lorenzo, al que pusimos nombre a la Biblioteca francisca de La Granja, es inolvidable director del Centro Coordinador de Bibliotecas y de la ovetense Porlier que quisimos rehabilitar para la Fundación Ángel González, en una milla de oro museística, universitaria y catedralicia a dotar con la colección de poesía de Manuel Lombardero, mil joyas de Pérez de Castro, el RIDEA, la Fundación Alas-Canella-Tolivar... Lástima también que la genuina Casona haya padecido incendio y que el centro cultural, que visité como eurodiputado, no tenga mayor apoyo.

Al Campoamor debieron invitar a los, muy melómanos, Manuel y Jaime Buylla, sobrinos a su vez del inclasificable intelectual ovetense Felipe Santullano, casado con la hija de Alejandro Casona. Este escribió la ópera "Don Rodrigo" con alusiones nostálgicas a su Asturias, que musicó Alberto Ginestera que algún día estrenará el Campoamor como ya hizo el MET neoyorkino.

Volveremos a tener, mediado 2023, un alcalde en la plena tradición cultural de la ciudad.

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