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Ángel de la Fuente

Vegetación y abandono en la iglesia de Priorio

La iglesia parroquial de Priorio, declarada el 7 de mayo de 1965 monumento histórico-artístico con efectos desde el 1 de junio de ese año, goza de la condición de bien de interés cultural. Pero hace tiempo que en el tejado del reducido tramo recto, que une el cuerpo de la iglesia con el presbiterio, crece una especie vegetal de porte arborescente con un tamaño considerable. Cabe también la posibilidad de su presencia con el objeto de aprovechar su tallo como soporte de las serpientes esculpidas en los canecillos con la finalidad de representar un nuevo caduceo de Hermes o en su defecto para reproducir la tentación en el paraíso como recurso ilustrativo en la catequesis.

Vegetación y abandono en la iglesia de Priorio

Nada me es ajeno a este edificio y me llama la atención que, pese a haber informado a quien corresponde en primera instancia, ahí sigue y no se atisba intención de eliminar este arbusto. Me pregunto si hay que esperar a que aparezcan goteras, filtraciones y, en consecuencia, se dañe la reducida bóveda de medio cañón que hay bajo el tejado. Desconozco las gestiones realizadas y hasta dudo de que se hayan hecho, pero si es que estas se han llevado a cabo por qué no se actúa de una vez. Me parece que en este caso estamos ante el dicho «mi padre manda a mi madre, mi madre me manda a mí, y yo mando a mis hermanos, todos mandamos aquí». En fin, unos por otros, la casa sin barrer y la planta prosigue con su crecimiento.

La iglesia de Priorio fue objeto de una profunda y bastante acertada restauración entre los años 2004 y 2006 con un presupuesto de partida superior a los 300.000 € y como ocurre en este país no se libró de los sobrecostes. La falta de actuación inmediata en este caso es un claro ejemplo de irresponsabilidad de quienes tienen competencia en este asunto. ¿Es necesario ante una actuación tan urgente aplicar el rígido protocolo establecido por la burocracia administrativa? La presencia de este vegetal es como la cizaña en el campo de trigo y por eso hay que eliminarla de una vez para evitar daños colaterales, que luego lamentaremos, no solo por los costes que generen, sino porque puede conllevar el cierre hasta que se subsane el deterioro causado. Vendrá entonces aquello de escurrir el bulto y pasarse la pelota de unos a otros.

Goteras

Hace casi dos años que las goteras hicieron su aparición en la sacristía. No sé si se han reparado o no, pero el 14 de julio de 2022 constaté que los ornamentos están protegidos por bolsas de plástico dentro de los armarios. Las paredes en aquella fecha mostraban una coloración marrón como consecuencia de las filtraciones del agua al discurrir por el entramado de madera que cubre este espacio. ¿Se solicitó al órgano competente autorización para eliminarlas? ¿Se han reparado estas? Si es así. ¿por qué este espacio sigue sin pintar mostrando una imagen cutre? El mobiliario en el que se custodian ornamentos, paños litúrgicos, archivo parroquial, megafonía y cuadro eléctrico es de madera de castaño. ¿Se puede admitir que no se ponga solución de una vez a las filtraciones y a las humedades que dañan el castaño?

Pintura dañada

El 21 de julio de 2022 comprobé que el cuadro barroco «El sueño de San José» –siglo XVII–, restaurado atinadamente, estaba recorrido de arriba hacia abajo por una sustancia adherida al lienzo que continuaba por la pared hacia el suelo. Una mirada hacia el techo me dio la respuesta. El calor de este verano generó la precipitación de una sustancia pegajosa de carácter resinoso que discurrió por la pared y el lienzo. Decidí en aquel momento descolgar esta pintura para protegerla, pero hete aquí que a los pocos días estaba ubicada en el mismo sitio, pese a ser conocedor de los hechos quien está al frente de este templo. No estamos hablando de un manifestación plástica adquirida en un hipermercado o mueblería al uso. Ignoro las gestiones realizadas hasta el momento, porque en asuntos relacionados con los hechos aquí relatados me declaro seguidor de Santo Tomás, creo porque veo, de momento nada veo y la prueba es la presencia del arbolito en el tejado.

Parece que las prioridades en el gobierno de esta parroquia son otras más banales y que obedecen al principio del postureo que en modo alguno comparto.

No sale tampoco bien parado el cementerio. ¿Cuántas parroquias rurales en el concejo de Oviedo tienen un camposanto trazado por el arquitecto municipal Juan Miguel de la Guardia? Priorio tuvo la suerte de contar con este proyecto y otros dos más, las escuelas y el bloque que acoge el salón de los espejos en el balneario. Un paseo por él permite ver que los setos no se podan desde hace dos años y menos aún se reponen los que van secando. Tampoco se exige a la empresa responsable de su mantenimiento la recogida de la hierba cada vez que se siega. Esta se consume con el sol o se transforma en compost con la lluvia, pero lo que es sangrante es ver el estado en el que queda el interior de la capilla neogótica en la que yacen tres párrocos.

Césped bajo la puerta

Cada vez que se corta el césped entra por debajo de la puerta y esta dependencia parece una cuadra en la que solamente faltan las ovejas y las cabras. Desgraciadamente comencé el mes de agosto frecuentando esta necrópolis que también llamamos Santianes. Enseguida vi que el pilón en el que se precipita el agua procedente de la traída estaba atascado. Tuve que desatascarlo dos veces, una el 2 de agosto y otra a la semana siguiente. Alguien se dedicaba por aquellas fechas a limpiar los enseres en los que se amasaba el mortero y dejaba restos de cemento y arena que impedían la salida del agua sobrante. Trabajo me costó, pero al final fui escuchado. Menos mal, esta vez hubo suerte. Dentro de este orden de cosas cabe denunciar que desde 2019 se desconoce la gestión del mismo. Los propietarios pagan por unidad de enterramiento 10 euros €, pero desde hace tres años no se celebra en el mes de noviembre la reunión anual en la que se informaba del dinero recaudado y de las obras de mejora a realizar. El principio de transparencia brilla por su ausencia.

Me consuela que alguna semilla aquí vertida caiga en tierra buena para que dé el fruto necesario en pro de una construcción cuyo valor patrimonial está fuera de duda y el sentimental por parte de los que hemos nacido en esta parroquia es incuestionable. La iglesia de Priorio con sus campanas de bronce auténtico (1888) con decoración neogótica catalogadas como unas de las mejores del concejo de Oviedo de cuyo sonido somos privados en las fiestas porque cuesta mucho trabajo accionar un interruptor, el cuadro de la Inmaculada del siglo XVIII en el que se identifican influencias de Carreño Miranda y de Meléndez, su única portada románica en Asturias, así como la presencia bajo diferentes iconografías de las serpientes y sobre todo por haber sido autorizada a celebrar la misa por el rito oriental tiene que ser objeto de la atención debida, ni más, ni menos. Priorio no tiene ninguna culpa de haber sido un territorio agraciado por la Madre Naturaleza y la Historia. Espero que quien tiene la autoridad para tomar cartas en el asunto que nos concierne actúe en consecuencia y depure de una vez las responsabilidades derivadas de una evidente y constatada negligencia que no tiene visos de ser remediada a priori.

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