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Hanna Stefaniak

Violencia de género en la ópera

La controvertida puesta en escena de "Don Giovanni" en el Campoamor

La última producción ovetense de la ópera "Don Giovanni" ha provocado una división de opiniones entre los espectadores. La ópera de W. A. Mozart es una obra de abismo, provocación, humor y dolor. Aborda una problemática actual, de cualquier época y lugar. Los espectadores más asiduos, los que tuvieron ocasión de disfrutar de la música de esta obra en representaciones anteriores y/o también en otros teatros, clamaron al cielo debido a una escenografía fuera de contexto, especialmente en el primer acto, y a la puesta en escena, que es la que dominó a la música, en vez de complementarla.

Quienes más recientemente han descubierto su interés por la ópera, disfrutaron no solo de la música de Mozart, sino también del montaje escénico. Y este ciertamente fue muy estridente, en especial las repetidas escenas de violaciones sexuales, que el libretto deja a imaginación del espectador. En los tiempos actuales, la dominante cultura visual casi no deja la opción a la imaginación. Se pretende explicar y mostrar todo al detalle con claridad meridiana, como, por ejemplo, subirse las bragas después de la violación, para que no existan dudas.

Sería interesante averiguar, cómo lo percibieron los niños, cuyo grupo en la edad entre los 9 a 13 años asistió a la representación, posiblemente a instancias de algún colegio. Quizá no sea conveniente exponer a jóvenes de tan temprana edad a la cotidianidad y crudeza de determinados temas. En vez de agudizar la sensibilidad, se puede apagar. Aunque, después de celebrar Halloween y escuchar sobre los temas de género, sexo, etc., tratados a diario con insistencia, estos jovencitos puede que ya estén insensibilizados.

En resumen, la versión escénica de "Don Giovanni" Oviedo 2022 fue todo, menos la ópera gioccosa, es decir jocosa, calificativo que le asignó W.A. Mozart.

La violencia de género, representada en las obras operísticas, es un tema frecuente, sin que prácticamente nos demos cuenta de ello. Estamos acostumbrados a este tipo del drama escénico, ilustrado por la música. Sin embargo, el drama teatral, espejo de la vida misma, es tan antiguo como los seres humanos. Lo miramos con cierta indolencia o con la emoción pasajera de una noche lúdica de teatro, como el final trágico de una obra o de una historia del pasado. Y así, en cada representación, el ingenuo enamorado José asesina a Carmen, porque ella ya no quiere seguir la relación; el celoso Otelo mata a Desdémona, por la sospecha de infidelidad no probada, incluso le deja rezar antes de darle muerte, tiempo en el cual él mismo pudiera reflexionar y retroceder, pero su honor masculino no lo permite. ¿Se trata de crímenes pasionales o debidos al sentido de posesión?

Además de las situaciones extremas como la muerte, en otras obras las mujeres sufren violencia, humillación o injusticia. Es así el personaje operístico de Floria Tosca, la cantante de éxito que para salvar la vida de su amado Mario es obligada a entregarse a su verdugo en un acto mal llamado amoroso; Gilda, la hija de Rigoletto, es seducida y burlada con toda naturalidad por el duque de Mantua; la digna y llena de buena fe Madama Butterfly es engañada y sirve para la diversión temporal de un oficial americano; en "La Favorita" , Leonor de Guzmán, durante años amante del rey Alfonso XI de Castilla, es declarada pecadora, por lo que realiza la peregrinación expiatoria a Santiago de Compostela; Violetta, en "La Traviata", es una extraviada sin posibilidad de corregir su vida, además de sufrir una humillante ofensa por su amado; Lucrecia Borgia es un instrumento en manos de los hombres de su familia; Lucía de Lammermoor es obligada a contraer el matrimonio en contra de su voluntad, para salvar las finanzas de su hermano; Jenufa se atreve a tener un hijo, fruto de amor libre; Katia Kabanová no aguanta el maltrato matrimonial, etc... Y por ende, la pobre campesina Zerlina seducida por "el caballero" Don Giovanni, le pide a su marido Masetto que éste se "desfogue" y le pegue para castigar la ingenuidad e inocencia de su recién casada. Se demuestra así que el sentimiento de inferioridad y la disposición a sentirse culpable de todo el mal están arraigados en la mentalidad de la mujer desde hace muchas generaciones.

No ha de olvidarse que las obras mencionadas, "Carmen" y "La Traviata" figuran entre las óperas más frecuentemente representadas en el mundo. Según la opinión de la musicóloga Susan MacClary: "La música puede hacer a uno olvidar el argumento". Los temas de violencia de género, maltrato de las mujeres, donde la mujer no es un sujeto, sino un objeto utilizado para diversos fines, son frecuentes en la ópera. Hay que confiar que no sea exclusivamente la excusa para representar un conmovedor drama con fines de una expresión artística y diversión en una noche de teatro, sino para llamar atención a estas situaciones anómalas, injustas, inhumanas, ya que todos los seres humanos somos iguales, por lo menos en el espíritu. Y este tiene género solo en la gramática lingüística.

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